El valor medio de las precipitaciones acumuladas en España en el presente año hidrológico (periodo del 1 de octubre al 1 de marzo) es de doscientos cuatro litros por metro cuadrado, un cuarenta y dos por ciento inferior al valor normal. La reserva hídrica se sitúa en un cuarenta por ciento, valor inferior en un sesenta por ciento a la media de los diez últimos años. Son datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica en el marco de la Mesa de la Sequía que se ha reunido este viernes, 4 de marzo.
El Ministerio de Agricultura señala que “la situación de sequía hidrológica agrava una situación previa ya caracterizada por el aumento del precio de la energía, las materias primas y los fertilizantes, en la que es previsible, además, que repercutan las consecuencias de la agresión bélica de Rusia a Ucrania”.
En la reunión se ha dicho que “la situación es cambiante, con unas previsiones de evolución incierta; de momento no es posible hacer una evaluación del impacto de la escasez de lluvias en las producciones agrícolas y ganaderas, que en casos como los cultivos herbáceos y de secano dependerán en buena medida de la evolución meteorológica de las próximas semanas”.
Se anuncia la creación de un grupo de trabajo técnico que mantendrá contacto permanente para intercambiar información. El plenario de la Mesa de la Sequía volverá a reunirse próximamente, cuando haya información relevante.
La Mesa de la Sequía se ha reunido bajo la presidencia del subsecretario de Agricultura, Pesca y Alimentación, Ernesto Abati García-Manso, con participación de las comunidades autónomas, organizaciones profesionales agrarias (ASAJA, UPA y COAG), Cooperativas Agro-alimentarias de España y Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE).
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Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, firma un artículo de opinión titulado “Los conflictos interminables y la visión de futuro”. Ahí habla de las guerras de Ucrania y de Irán, y se refiere al “escenario de incertidumbre total al que se enfrenta el sector agroalimentario”. Pide a las administraciones públicas “visión de futuro a la hora de definir la nueva Política Agraria Común (PAC) y de fijar inversiones e intervenciones sectoriales”. Apunta que “se está en una fase de cambio estructural, sin que se diseñen políticas coherentes en la Unión Europea y en los Estados miembros, incluyendo a los diferentes niveles competenciales”. Gabriel Trenzado concluye que “necesitamos apoyos más decididos, no tanto en cantidad como en calidad, determinación y compromiso”.













