La estudiante italiana Martina Catalano ha realizado prácticas en el grupo de acción local ADECOBEL. Ha sido durante este verano a través del programa Erasmus Rural. Reconoce haber regresado a Italia con la satisfacción de haber vivido una experiencia única. Ha redactado una crónica para contar su paso por la localidad de Lécera y por la comarca Campo de Belchite. Es ésta:
“Ya ha pasado un mes desde aquel martes 11 de julio en que me bajé del autobús y fui embestida por el aire caliente de la zona. Tras una primera semana de trabajo en ADECOBEL y el pueblo de Lécera, donde he estado alojada, amplié mi conocimiento de la comarca del Campo de Belchite, creé una rutina y me marqué el objetivo de conocer la zona desde múltiples aspectos.
Hacer prácticas en ADECOBEL me ha permitido mejorar mis competencias y ampliarlas en materia de desarrollo rural y comunicación. Ayudando a María en la gestión de las redes sociales he aprendido a comunicar de forma más rápida y eficaz, a través de la narración, de lo que hacía semanalmente.
De hecho, las semanas siguientes se caracterizaron no sólo por el trabajo, sino también por aventuras y descubrimientos; disfrutando de esta experiencia para conocer el territorio de la comarca del Campo de Belchite.
Visité algunos de los pueblos como Lagata y Fuendetodos, recorriendo sus calles y visitando lugares significativos como el pueblo viejo de Belchite, el pozo de Lagata y la casa natal de Goya en Fuendetodos y sus museos. También disfruté del paisaje natural visitando la Hoz Mayor, paseando bajo el denso pinar y admirando el paisaje desde el mirador de Sierra Gorda.
Degusté platos típicos y productos locales como el queso de Letux, el vino de Lécera, la longaniza de Fuendetodos y las migas. Conocí la cultura participando en las fiestas leceranas en honor a Santo Domingo de Guzmán, escuchando las jotas y viviendo plenamente el folclore.
No pensaba que un pueblo tan pequeño pudiera darme tanto. Participar en esta experiencia de movilidad rural me ha permitido conocer el otro lado de España, menos turístico y contaminado por el caos de la gran ciudad y, en mi opinión, más auténtico.
Aunque este bagaje está lleno de muchas aventuras, esta experiencia me ha enseñado mucho también desde el punto de vista educativo y humano”.
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“Recorre el sector agroalimentario del Alto Aragón en un viaje al origen, donde el campo se convierte en experiencia siguiendo el camino completo del producto, es decir, del campo a la alta cocina, conectando explotaciones agrícolas, proyectos ganaderos e iniciativas innovadoras.
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