La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), asociación que representa a las denominaciones de origen de vino españolas, ha reunido en el Palacio de Congresos de Cádiz a representantes de indicaciones geográficas, bodegas y entidades europeas y latinoamericanas. Ha sido en la mesa redonda “Indicaciones geográficas de vinos: cruce de miradas entre Europa y América Latina”. Este encuentro ha tenido lugar en el marco del Congreso Mundial de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Diario del Campo le acerca las principales reflexiones que se han puesto sobre la mesa:
– “El número de indicaciones geográficas está creciendo significativamente en países como Chile, Brasil y México, que cada vez tienen mayor notoriedad, algo que revela el hecho de que haya más normativa de protección y control de las mismas, y que los productores están mucho más convencidos del valor que aporta el concepto de indicación geográfica a su producto”.
– “De la mano de las figuras de calidad, surge y se desarrolla el enoturismo”.
– “Entre los aspectos que favorecen su desarrollo está el creciente interés de los consumidores por el origen y la autenticidad de los productos que adquieren, o la propia globalización, que ha evidenciado que, en un contexto de competencia global, las indicaciones geográficas aportan una ventaja competitiva y ayudan a los productores a vender más y mejor”.
– “El cumplimiento de las normas, la organización de los productores para configurar agrupaciones y la creación de normas que garanticen los controles sobre el producto y sobre los operadores serían algunos de los frenos que más dificultades plantean para el desarrollo de las indicaciones geográficas”.
Todos los ponentes han coincidido en destacar que “los beneficios que reporta la creación de una indicación geográfica compensan con mucho las dificultades”.
A lo largo de todo el debate ha quedado muy clara “la importancia de fortalecer el origen y de protegerlo en el sector del vino, tanto en países europeos como latinoamericanos, destacando los beneficios que ello conlleva para la vertebración y la diferenciación de productos y productores y para los territorios de ambos lados del Atlántico”.
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El proyecto LIFE Pyrenees4Clima se desarrolla en el territorio pirenaico con el lema “Hacia una comunidad de montaña transfronteriza resiliente al cambio climático en los Pirineos 2024-2031”. Se está trabajando en el cultivo de plantas aromáticas y medicinales con el objetivo de “promover la diversificación de la agricultura de montaña del Pirineo central”. El CITA de Aragón, que forma parte del proyecto, cita la lavanda fina como complemento a la agricultura tradicional. Se han recuperado terrenos agrícolas, abandonados desde hace más de sesenta años, en Espierre, en el municipio de Biescas (Huesca). Se quiere obtener, en un futuro, aceites esenciales destinados a la industria farmacéutica y de perfumería. El proyecto Pyrenees4Clima va a poner en marcha treinta y tres proyectos en Andorra, Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco, Occitania y Nueva Aquitania. En Aragón se van a desarrollar catorce iniciativas. El presupuesto total es de casi veinte millones de euros.













