La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), asociación que representa a las denominaciones de origen de vino españolas, ha reunido en el Palacio de Congresos de Cádiz a representantes de indicaciones geográficas, bodegas y entidades europeas y latinoamericanas. Ha sido en la mesa redonda “Indicaciones geográficas de vinos: cruce de miradas entre Europa y América Latina”. Este encuentro ha tenido lugar en el marco del Congreso Mundial de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
Diario del Campo le acerca las principales reflexiones que se han puesto sobre la mesa:
– “El número de indicaciones geográficas está creciendo significativamente en países como Chile, Brasil y México, que cada vez tienen mayor notoriedad, algo que revela el hecho de que haya más normativa de protección y control de las mismas, y que los productores están mucho más convencidos del valor que aporta el concepto de indicación geográfica a su producto”.
– “De la mano de las figuras de calidad, surge y se desarrolla el enoturismo”.
– “Entre los aspectos que favorecen su desarrollo está el creciente interés de los consumidores por el origen y la autenticidad de los productos que adquieren, o la propia globalización, que ha evidenciado que, en un contexto de competencia global, las indicaciones geográficas aportan una ventaja competitiva y ayudan a los productores a vender más y mejor”.
– “El cumplimiento de las normas, la organización de los productores para configurar agrupaciones y la creación de normas que garanticen los controles sobre el producto y sobre los operadores serían algunos de los frenos que más dificultades plantean para el desarrollo de las indicaciones geográficas”.
Todos los ponentes han coincidido en destacar que “los beneficios que reporta la creación de una indicación geográfica compensan con mucho las dificultades”.
A lo largo de todo el debate ha quedado muy clara “la importancia de fortalecer el origen y de protegerlo en el sector del vino, tanto en países europeos como latinoamericanos, destacando los beneficios que ello conlleva para la vertebración y la diferenciación de productos y productores y para los territorios de ambos lados del Atlántico”.
Otras noticias
La contratación de seguros agrarios superó de nuevo los mil millones de euros en 2025, y la siniestralidad se situó en algo más de ochocientos millones
Agroseguro ha celebrado esta semana una jornada institucional para presentar las principales cifras del seguro agrario relativas a 2025. La citada entidad publica al respecto el informe siguiente:
“Las primas alcanzaron los mil veintinueve millones de euros, casi un uno por ciento por encima del año anterior, lo que hace que el seguro agrario acumule siete años consecutivos de crecimiento y que haya cerrado los tres últimos ejercicios por encima de los mil millones de euros.
El incremento en la contratación del pasado ejercicio se registró en todas sus magnitudes, pues también creció el número de pólizas y, sobre todo, la superficie, la producción y el capital asegurado, que cerró con más de diecinueve mil trecientos millones de euros, una cifra un seis por ciento superior a la del año anterior.
La siniestralidad, por su parte, cerró en algo más de ochocientos millones de euros, un quince por ciento más que en 2024. Se trata de la segunda cifra nominalmente más alta de la serie histórica del seguro agrario en España, sólo superada por la excepcional sequía registrada en 2023, que elevó la cifra de aquel año por encima de los mil doscientos millones.
El pedrisco fue en 2025, con diferencia, el principal protagonista de los siniestros del año, con indemnizaciones superiores a los cuatrocientos cincuenta y cinco millones de euros, que, sumando el resto de los riesgos asociados a las tormentas —lluvias e inundaciones, entre otros—, superaron los quinientos millones de euros, lo que marca una cifra histórica para este tipo de episodios”.













