Chistau Sabor es un establecimiento situado en Saravillo, en la comarca altoaragonesa del Sobrarbe. Eva Fillat explica que, “a pesar de la pandemia, ha tirado hacia delante y ha conseguido triunfar”. Es una iniciativa que nació de la ilusión de volver al pueblo de origen, en una apuesta por la calidad de vida de la que disfruta ella; su pareja, David; y su madre, María del Carmen. El obrador de Chistau Sabor rescató la receta familiar de paté. Eva Fillat dice que “en esta tienda degustación se pueden encontrar todos nuestros patés y también una amplia gama de productos de la zona, como chocolates, miel, mermeladas, quesos, frutos secos, aceite, vinos, quesos, embutidos y licores”. La pandemia generó unos “meses complicados pero decidimos darle la vuelta a la situación y aprovechar ese tiempo para crear la terraza donde hacer degustaciones, y que tanto visitantes como vecinos pudiesen probar nuestros productos”. Eva Fillat añade que “no hemos parado de sacar diferentes tipos de patés durante este tiempo; además, estamos pensando en incorporar a los productos de Chistau Sabor nuestro propio embutido, esperando que en el verano que viene esté listo para la venta”. Esta empresa recibió una ayuda Leader de cuarenta y siete mil euros para una inversión de ciento dieciocho mil euros.
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“La correcta lectura del escenario internacional y la capacidad de adaptación serán determinantes para consolidar la presencia del jamón español en un mercado cada vez más volátil y competitivo”. Es una de las afirmaciones centrales del XIII Congreso Mundial del Jamón, celebrado en Granada. Javier Sierra, consejero de Agricultura en la Embajada de España en Washington (Estados Unidos), presentaba la ponencia “La actual geopolítica de Estados Unidos y su influencia en la comercialización del jamón”. Hace referencia a “cómo el giro de este país hacia políticas más proteccionistas está impactando directamente en el comercio del jamón español, tanto a través de la imposición de aranceles adicionales como mediante la revisión de acuerdos comerciales”. Y añadía: “En este contexto, el reto del sector jamonero no es sólo competir en calidad, sino anticiparse a un entorno donde las decisiones políticas influyen sobre los costes de producción y los tiempos de acceso al mercado”.













