Chistau Sabor es un establecimiento situado en Saravillo, en la comarca altoaragonesa del Sobrarbe. Eva Fillat explica que, “a pesar de la pandemia, ha tirado hacia delante y ha conseguido triunfar”. Es una iniciativa que nació de la ilusión de volver al pueblo de origen, en una apuesta por la calidad de vida de la que disfruta ella; su pareja, David; y su madre, María del Carmen. El obrador de Chistau Sabor rescató la receta familiar de paté. Eva Fillat dice que “en esta tienda degustación se pueden encontrar todos nuestros patés y también una amplia gama de productos de la zona, como chocolates, miel, mermeladas, quesos, frutos secos, aceite, vinos, quesos, embutidos y licores”. La pandemia generó unos “meses complicados pero decidimos darle la vuelta a la situación y aprovechar ese tiempo para crear la terraza donde hacer degustaciones, y que tanto visitantes como vecinos pudiesen probar nuestros productos”. Eva Fillat añade que “no hemos parado de sacar diferentes tipos de patés durante este tiempo; además, estamos pensando en incorporar a los productos de Chistau Sabor nuestro propio embutido, esperando que en el verano que viene esté listo para la venta”. Esta empresa recibió una ayuda Leader de cuarenta y siete mil euros para una inversión de ciento dieciocho mil euros.
Otras noticias
Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.













