Chistau Sabor es un establecimiento situado en Saravillo, en la comarca altoaragonesa del Sobrarbe. Eva Fillat explica que, “a pesar de la pandemia, ha tirado hacia delante y ha conseguido triunfar”. Es una iniciativa que nació de la ilusión de volver al pueblo de origen, en una apuesta por la calidad de vida de la que disfruta ella; su pareja, David; y su madre, María del Carmen. El obrador de Chistau Sabor rescató la receta familiar de paté. Eva Fillat dice que “en esta tienda degustación se pueden encontrar todos nuestros patés y también una amplia gama de productos de la zona, como chocolates, miel, mermeladas, quesos, frutos secos, aceite, vinos, quesos, embutidos y licores”. La pandemia generó unos “meses complicados pero decidimos darle la vuelta a la situación y aprovechar ese tiempo para crear la terraza donde hacer degustaciones, y que tanto visitantes como vecinos pudiesen probar nuestros productos”. Eva Fillat añade que “no hemos parado de sacar diferentes tipos de patés durante este tiempo; además, estamos pensando en incorporar a los productos de Chistau Sabor nuestro propio embutido, esperando que en el verano que viene esté listo para la venta”. Esta empresa recibió una ayuda Leader de cuarenta y siete mil euros para una inversión de ciento dieciocho mil euros.
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Aragón recibe casi veinticinco millones y medio de euros en la Conferencia Sectorial de Agricultura para desarrollo rural y programas agrícolas y ganaderos
La Conferencia Sectorial de Agricultura, celebrada esta semana pasada, acordó conceder a Aragón casi veinticinco millones y medio de euros (de un montante global para toda España de doscientos veintiséis millones). En el caso concreto de Aragón, casi veinticuatro millones de euros se orientan a proyectos de desarrollo rural y el resto del dinero va destinado a programas agrícolas y ganaderos, y a la promoción del consumo de frutas, hortalizas y leche entre los escolares: el fomento de la apicultura recibe en torno a ciento ochenta y siete mil euros; la calidad de las variedades vegetales y certificación de materiales de reproducción, doscientos cinco mil; el fomento de las razas autóctonas, ciento cincuenta mil; el control del rendimiento lechero, treinta mil; y los programas escolares de frutas y hortalizas, y de leche, algo más de un millón de euros.













