Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 20 de abril de 2026

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Casa de Ganaderos, Franco y Navarro, y Oviaragón desarrollan un sistema, basado en inteligencia artificial, para la detección precoz de la enfermedad respiratoria ovina

Las empresas Casa de Ganaderos, Franco y Navarro, y Oviaragón desarrollan un sistema, basado en la inteligencia artificial, para la detección precoz de la enfermedad respiratoria ovina. Son las empresas comercializadoras de carne de ovino más importantes de Aragón y componen, bajo la coordinación de Casa de Ganaderos de Zaragoza, el Grupo Operativo (GOP2024-02): “Monitorización y control en tiempo real del complejo respiratorio ovino en corderos de cebo (RESPICOR)”. Las tres firmas citadas engordan más del ochenta por ciento de los corderos comercializados anualmente por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternasco de Aragón.

Conviene recordar que Casa de Ganaderos es la empresa más antigua de España, habiendo sido fundada en 1218, bajo el reinado de Jaime I. Desde entonces se ha ido adaptando a los nuevos tiempos, ofreciendo a sus socios las soluciones más eficaces y eficientes para resolver sus inquietudes y problemas del día a día. En Casa de Ganaderos se dan la mano, por tanto, tradición e innovación.

En esa línea, y dado que la modernización de las explotaciones ovinas es una necesidad, RESPICOR tiene por objetivo monitorizar la sanidad respiratoria de los corderos durante el periodo de cebo, ya que es la principal causa de muerte y de pérdidas económicas en la producción ovina aragonesa. Para llevar a cabo esto, el proyecto ha creado dos líneas bien diferenciadas: la primera se ha centrado en la condición ambiental en la que se encuentran los corderos y la segunda en detectar de manera precoz la aparición de la enfermedad respiratoria en los mismos.

La condición ambiental se medirá a través de distintos sensores que establecerán en tiempo real la situación, avisando a los responsables de los animales cuando las condiciones sean desfavorables. De esta forma, se podrán tomar las medidas necesarias para evitar los riesgos para los corderos. Esto requiere de contar con medidores que, en tiempo real, se comuniquen con herramientas informáticas que evalúen la combinación de los distintos parámetros analizados y, en caso necesario, emita una alarma. Esto permite poner remedio a situaciones que podrían favorecer la aparición de problemas respiratorios.

Para monitorizar la enfermedad respiratoria se ha adoptado una solución innovadora, detectando toses y estornudos que son indicadores tempranos de enfermedad. Esto es un reto enorme que requiere de la creación de prototipos captadores de sonidos en la granja y la ayuda de la inteligencia artificial para distinguir cuáles de los sonidos recogidos son verdaderamente toses o estornudos de los corderos. La elevación del número de toses o estornudos respecto a la situación anterior nos informa de un incremento en la patología respiratoria, permitiendo aplicar tratamientos en caso de ser necesario. De esta manera se conseguirá reducir tanto la mortalidad provocada por el complejo respiratorio ovino como las pérdidas que conlleva.

El carácter innovador de este proyecto ha requerido conformar un equipo multidisciplinar que une el conocimiento de las empresas promotoras del proyecto con los conocimientos técnicos del grupo de ingenieros G2PM y la experiencia de José María González Sainz, diplomado europeo en el manejo y sanidad de los pequeños rumiantes (ovino y caprino).

Estas actividades se extienden desde 2024 hasta septiembre de 2027 y se espera poder comenzar con la difusión de los resultados obtenidos en invierno de 2027. Este proyecto cuenta con cofinanciación europea y española: el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) aporta el ochenta por ciento y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación aporta el veinte por ciento restante.

 

25 de septiembre de 2025

Otras noticias

Agentes del sector logístico agroalimentario analizan en Zaragoza las vulnerabilidades de la cadena y el papel de la innovación para crecer en seguridad y competitividad

ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.

PRIMERA MESA REDONDA

Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.

En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.

SEGUNDA MESA REDONDA

La segunda mesa redonda ha estado dedicada al futuro del sector y ha reunido a Teresa de la Cruz, Project Manager de Zaragoza Logistics Center; Darioleta Aranda, de Disaragon; y Jesús Estrada, de Ako. Han compartido su visión sobre la innovación, digitalización y eficiencia como palancas clave para reforzar la seguridad y competitividad. El papel de los gemelos digitales en las simulaciones de macro-shocks, el reto térmico de las rutas de frío de última milla y las herramientas predictivas se han tratado en este bloque.

Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.

20 de abril de 2026 |
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