Ángel Samper y José Fernando Luna, como responsables de ASAJA Huesca y a la sazón de ASAJA Aragón, han expuesto el balance agrario de este 2022 que termina. Denuncian la actitud de las administraciones públicas, que tachan de “tomadura de pelo hacia los agricultores y consumidores”, con, por ejemplo, “una política de jardín en la Unión Europea, frente a la firmeza que demuestran otros países, como Estados Unidos y China, que protegen y potencian a sus respectivas agriculturas”.
ASAJA lamenta que “la burocracia relativa a la Política Agraria Común (PAC) no se reduzca sino que todo se complica con la reforma aprobada”. La nueva PAC comienza a aplicarse este próximo 1 de enero, previéndose “un año 2023 muy complicado”.
El año 2022, según ASAJA, ha estado marcado por los costes de producción y la escasez de algunas materias primas, lo que ha lastrado los rendimientos económicos de las explotaciones. El regadío modernizado y la ganadería intensiva han sufrido el aumento del coste energético.
La ganadería extensiva, según ASAJA, ha vivido un año delicado por la falta de pasto. Las adversidades atmosféricas han sido un quebradero de cabeza para el agro aragonés, dado que el mal tiempo se ha manifestado en forma de sequía, exceso de calor en unos casos y heladas en otros, y pedrisco.
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