La feria FEMOGA 2025, celebrada en Sariñena (Huesca), acogía la jornada “Ganado porcino para el siglo XXI”. Allí, ASAJA Huesca insistía en su mensaje relativo a que “la administración pública y el sector porcino trabajen de forma coordinada para que la normativa sea clara, aplicable (sin pérdida de competitividad) y ajustada a la realidad de las explotaciones”.
En la sesión participaban como ponentes José María Orús, vicepresidente de ASAJA Huesca y responsable de la sectorial de porcino, así como los técnicos Gerardo Torralba, Sandra Allué y Sandra Vicente.
La jornada servía para poner sobre la mesa “el impacto real de las nuevas exigencias legales en densidad y espacio libre, cómo estos requerimientos pueden afectar a la producción porcina de Huesca y Aragón, y los riesgos y oportunidades en el comercio internacional”.
ESTAND DE ASAJA HUESCA EN FEMOGA 2025
ASAJA Huesca señala que su estand ha estado “muy concurrido durante toda la feria de FEMOGA, atendiendo en detalle las preguntas de agricultores y ganaderos, resolviendo dudas, y ofreciendo información de primera mano”.
HOMENAJE AL PASTOR MONEGRINO
ASAJA Huesca añade que “el broche final de FEMOGA 2025 lo puso el XII Homenaje al Pastor Monegrino, que recayó en el ganadero y socio de esta organización agraria, José Banzo Alvira, de Huerto, en reconocimiento a su trabajo”. El galardón se le otorgó “por su dedicación y esfuerzo durante toda su trayectoria”. Junto a su hijo, mantiene una explotación de ovino.
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Aragón Alimentos presenta su primera ruta “Aragón, sabor de verdad”, un recorrido agroalimentario que parte de Gurrea de Gállego y termina en Jaca
Aragón Alimentos presenta su primera ruta “Aragón, sabor de verdad”. Es un reportaje en el que expone un recorrido agroalimentario que parte de Gurrea de Gállego y termina en Jaca. Hace mención a atractivos agrícolas, ganaderos y gastronómicos, centrándose en el origen de los productos alimentarios.
El texto correspondiente a esta primera ruta “Aragón, sabor de verdad” es éste:
“Recorre el sector agroalimentario del Alto Aragón en un viaje al origen, donde el campo se convierte en experiencia siguiendo el camino completo del producto, es decir, del campo a la alta cocina, conectando explotaciones agrícolas, proyectos ganaderos e iniciativas innovadoras.
El recorrido comienza en Gurrea de Gállego, entre almendros y nogales, en Crac, donde Jesús, séptima generación de agricultores e ingeniero agrónomo, ha transformado la explotación familiar en un proyecto agroalimentario completo.
Rumbo a los Pirineos, en La Borda de Pastores nos adentramos en el mundo del pastoreo tradicional, recorriendo los pastos de montaña y entendiendo cómo se cría el Ternasco de Aragón IGP, uno de los grandes emblemas gastronómicos de esta comunidad autónoma.
En la explotación de Pablo Compairé, la ganadería extensiva se presenta como uno de los modelos más representativos del territorio. Un total de setenta vacas de raza parda se crían en libertad, alimentándose de pastos naturales y bajo un sistema respetuoso con el entorno.
El viaje continúa en uno de los espacios más emblemáticos del recorrido, el restaurante Canfranc Express, del Canfranc Estación a Royal Hideaway Hotel, donde Edu Salanova lleva la experiencia gastronómica al siguiente nivel, transformando cada plato en un relato del territorio, combinando tradición y vanguardia, y trabajando con producto local y técnicas contemporáneas para construir una experiencia sensorial completa.
La ruta continúa en la Quesería Aladina, en Jaca, con más de cuatrocientas referencias; entre ellas, cuatro queserías de la provincia de Huesca —Queso d’Estrabilla, Quesería Bal de Broto, Quesería El Benasqués y Quesería O Xortical-Villanúa—.
En Cielos de Ascara, el proyecto Gardeniers combina la producción ecológica con la integración laboral de personas con discapacidad intelectual o en riesgo de exclusión, generando oportunidades reales en el medio rural.
Como colofón final, el hotel Viñas de Lárrede invita a sumergirse en una experiencia donde la historia y la naturaleza se entrelazan. Y los postres de Jairo, de Pastelería Vincelle, en Jaca, que uno no puede perderse”.













