ASAJA Aragón pone sobre la mesa un problema al que se enfrentan los ganaderos de ovino: la gestión de la lana de sus rebaños. Esta organización profesional agraria, junto con COPA-COGECA, pide a la Unión Europea que “la lana de bajo valor económico pueda convertirse en un recurso agronómico, en lugar de presentarse como una carga administrativa y financiera para el ganadero”.
ASAJA Aragón recuerda que “la lana es un material natural, renovable y biodegradable con un gran potencial para aplicaciones circulares en la agricultura; por ejemplo, como fertilizante, mantillo o compost”.
Añade que, “sin embargo, en el marco jurídico actual de la Unión Europea, los agricultores se enfrentan a importantes barreras que les impiden utilizar o revalorizar la lana en su explotación; en muchas regiones, los ganaderos se ven obligados a tratar la lana como un residuo, a pesar de su claro valor agronómico y medioambiental”.
ASAJA Aragón insiste en que “es fundamental distinguir entre dos categorías principales de lana y definir enfoques de gestión adecuados para cada una de ellas”.
Apunta que “en el caso de la lana de alto valor (por ejemplo, la merina) se debe fomentar y dar prioridad a su comercialización y valorización dentro de la industria textil; mientras, en el caso de la lana de bajo valor se debe centrar la atención en eliminar las barreras legales y reglamentarias para permitir su uso práctico y sostenible en la agricultura y otras aplicaciones circulares”.
Por todo ello, ASAJA Aragón apoya el trabajo de COPA-COGECA en Bruselas para que “en el marco de la Estrategia de Bioeconomía y la Estrategia Ganadera, ambas de la Unión Europea, se ofrezca una oportunidad para abordar y resolver esta cuestión”.
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Aragón, recuerda que “llevamos años en los que, para los ganaderos, la lana es un problema en lugar de ser un recurso; si la Unión Europea eliminase las barreras legales, este subproducto de la ganadería podría convertirse en una solución local para la salud del suelo, la circularidad y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas”.
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Los hogares españoles compran un huevo al día, aumentando su consumo en un cinco por ciento
DIARIO DEL CAMPO
Los hogares españoles compran una media de treinta y un huevos al mes. Es un producto que, aunque ha aumentado su precio un veintiuno por ciento en un año, se consume un cinco por ciento más. Son datos que aporta la Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO) en el marco del Día Mundial del Huevo, conmemorado el pasado 9 de octubre.
Luz de Santos, directora de INPROVO, señala que “los huevos forman parte de la rutina de la mayoría de los hogares; los datos del primer semestre de 2026 confirman una tendencia positiva y sostenida, impulsada por su versatilidad y por la manera en que se adapta a las necesidades actuales de consumo en casa”.
Indica que, “en un contexto en el que los hogares muestran un mayor control del gasto, el huevo fresco mantiene una presencia prácticamente universal; en concreto, alcanza una penetración cercana al noventa y cuatro por ciento de los hogares en España, tendencia que reafirma la versatilidad y la importancia del huevo en la cocina española contemporánea”.
El precio medio de este producto se ha encarecido en un año en un veintiuno por ciento; “aun así el huevo mantiene su posición como la proteína fresca más accesible, reforzando su papel de opción especialmente competitiva dentro de la alimentación doméstica”.
Luz de Santos añade que, en su consumo, “destacan las familias monoparentales, los retirados, y los adultos y jóvenes independientes, perfiles que encuentran en el huevo una solución flexible que se adapta a sus rutinas cambiantes, con la necesidad de preparar platos prácticos para el día a día”.











