El director de la Fundación Casa de Ganaderos, Armando Serrano, ha realizado una defensa a ultranza del papel medioambiental de la ganadería extensiva en general y de la ovina en particular. Señala que con ella “no sólo se produce una carne de gran calidad, sino que además se protege el territorio, demostrándose que donde pasta el ganado hay menos incendios y estos son menos graves”.
Así lo expresaba en un encuentro dedicado a empresas aragonesas centenarias y que se celebraba en Zaragoza, en el Espacio Xplora de Ibercaja, este pasado lunes, 15 de septiembre de 2025. Considera que “debe llegar el momento en el que las administraciones públicas y la sociedad reconozcan que hay que pagar a los ganaderos de ovino por la labor de limpieza de los montes que realizan con sus rebaños”.
Armando Serrano hacía alusión a la condición de empresa más antigua de España que tiene Casa de Ganaderos, una institución que nació en 1218, bajo el reinado de Jaime I. Se trata de una entidad que siempre ha estado vinculada al ganado ovino, un sector muy entroncado con la propia historia de Aragón.
El director de la Fundación Casa de Ganaderos destacaba “el fuerte arraigo de esta empresa en el territorio, la estrecha unión que mantiene con los productores de ovino, el reparto de beneficios que realiza en su condición de cooperativa y el continuo reinventarse para vivir acorde con las circunstancias cambiantes: en su día apostó por el negocio de la lana y más tarde acometió el proyecto del Ternasco de Aragón”.
Casa de Ganaderos atesora más de ocho siglos de historia, y mantiene vigentes costumbres centenarias, como la celebración de la festividad de San Simón y San Judas, el 28 de octubre; la Fiesta del Ligallo —palabra que significa “reunión de trabajo de los pastores”—; y la elección del presidente, que tiene lugar lo más cerca posible del martes siguiente al Domingo de Resurrección.
Armando Serrano concluye que Casa de Ganaderos, de cara al futuro, seguirá existiendo como empresa-cooperativa, con toda su actividad económica, y como institución, siguiendo dejando poso histórico y cultural en Zaragoza y en Aragón.
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La Diputación de Huesca concede el Félix de Azara 2026 a los regantes de la provincia “por su contribución al medio ambiente y al desarrollo sostenible”
El pleno de la Diputación de Huesca ha aprobado por unanimidad conceder el XXVIII Galardón Félix de Azara a los regantes de toda la provincia. Esta institución, con su máximo reconocimiento, quiere “valorar el trabajo de este colectivo, representado por Riegos del Alto Aragón y por el Canal de Aragón y Cataluña, a favor del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Argumenta que “esos dos sistemas no sólo riegan campos, sino que estructuran el territorio, hacen posible la vida en amplias zonas rurales y contribuyen a mantener un equilibrio entre actividad humana y medio natural”.
Al hilo de la concesión de este Galardón Félix de Azara, la Diputación Provincial de Huesca hace público el siguiente comunicado:
“Las grandes infraestructuras hidráulicas no han servido solamente para crear regadíos. La construcción de grandes canales y embalses ha llevado agua a rincones donde antes no la había. Gracias a estos sistemas, muchas poblaciones y miles de personas de nuestra provincia se aseguran el abastecimiento de agua potable incluso en tiempos de sequía.
Más allá del agua de boca, la red hidráulica ha transformado por completo la agricultura, convirtiendo tierras áridas en espacios fértiles y productivos. Hoy, este modelo sostiene miles de explotaciones agrarias y da soporte a una actividad económica que fija población, vertebra el territorio y contribuye a evitar el abandono y la degradación del medio rural.
Además, los regantes han apostado de forma clara por las nuevas tecnologías para la gestión del agua, desarrollando proyectos de digitalización, sistemas de telemando remoto, automatización de captaciones, sustitución de compuertas manuales por motorizadas, uso de energías renovables,… Una transformación tecnológica que tiene un fin ambiental directo: usar mejor el agua y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.
Por todos estos motivos, la Diputación quiere reconocer a quienes, generación tras generación, han hecho posible todo esto: los regantes de nuestra provincia, que han sido y siguen siendo pieza fundamental en el desarrollo de nuestra tierra.
Premiar a los regantes es también reconocer una forma de entender el medio rural. Una forma basada en cuidar el agua, hacerla productiva sin despilfarro, compartirla entre territorios, tecnificar su gestión y convertir ese esfuerzo en prosperidad, empleo y cohesión territorial. Esa combinación entre naturaleza, trabajo humano e innovación conecta a la perfección con el espíritu de un galardón ambiental como el Félix de Azara”.













