España exportó en enero de 2022 más de 121.000 toneladas de forrajes deshidratados, siendo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, China y Francia los principales clientes. Algo más de 54.000 toneladas fueron exportadas en formato bala deshidratada y algo más de 67.000 toneladas en formato pellet. En la primera categoría los principales destinos fueron Emiratos y China, que sumaron más de 32.000 toneladas de alfalfa compradas a España. También se encontraron entre los destinos de este producto Arabia, Corea del Sur y Jordania. En el caso de los pellet, Arabia Saudí compró más de 42.000 toneladas. Otros países compradores fueron Francia, Libia, Egipto y China. Son datos aportados por la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA).
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ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.













