Es la idea fuerza de la jornada que se celebraba días atrás en Jaca, en la sede de la Comarca de la Jacetania. La sesión tuvo por objeto analizar el cultivo ecológico de legumbre en el Pirineo, y estuvo organizada por Adecuara, Gardeniers y la Cooperativa Santa Orosia. El presidente de Adecuara, Jesús Lacasta, ha destacado que desde este grupo de acción local “intentamos trabajar con todos los sectores implicados en el desarrollo rural del Pirineo, y el sector agrícola es fundamental en la economía de nuestro territorio; por ello, el objetivo de esta jornada es mostrar que hay alternativas para diversificar la actividad agrícola en nuestras comarcas”. Se realizaba una visita de campo virtual a las parcelas experimentales de la Cooperativa Santa Orosia y de Gardeniers, a cargo de los técnicos responsables de las mismas, Aitor Usúa y María Cruz Deogracias. Aitor Usúa ha explicado “el cultivo de legumbre es importante para la rotación de cultivos de las explotaciones agrícolas, ya que permite fijar nitrógeno para la siguiente cosecha y limpiar el suelo; además, se puede utilizar la maquinaria, adaptada, que se usa para el cultivo del cereal”. María Cruz Deogracias, técnico de Gardeniers, ha destacado que “con el proyecto Cielos de Ascara trabajan en la recuperación de variedades autóctonas de legumbres; se comenzó con el boliche de Embún, pero este año se han introducido dos variedades de garbanzos y una de lentejas”.
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Las comunidades de regantes piden “una política de Estado en materia de agua, que garantice la supervivencia del sector agrario”
La Federación de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) está celebrando esta semana en Ciudad Real su XVI Congreso Nacional. Pide “una política de Estado en materia de agua, que supere la visión cortoplacista y la confrontación partidista, y que garantice la supervivencia del sector agrario”. Señala que “la gestión del agua en un escenario de cambio climático es uno de los grandes desafíos estructurales, dada la realidad hídrica compleja de España”. FENACORE defiende, por ello, “impulsar un modelo basado en criterios científicos y con visión a largo plazo, así como adaptar las políticas europeas a las singularidades del territorio español”. Y añade: “El regadío debe ser abordado desde una perspectiva más estratégica, como un pilar esencial de la seguridad alimentaria, la cohesión territorial y la economía nacional”.














