Este año 2025 presenta la coincidencia de que Cariñena es la Ciudad Europea del Vino y Zaragoza la Capital Mundial de la Garnacha. Ésta última ha anunciado el programa de actividades y eventos que se van a desarrollar en torno a la cultura del vino, “aprovechando el patrimonio y la tradición vitivinícola de la región”. En la presentación se ha incidido en el hecho de que “la provincia de Zaragoza cuenta con dieciocho mil hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, con tres denominaciones de origen —Cariñena, Calatayud y Campo de Borja—, y con un enorme protagonismo de la garnacha”. El Ayuntamiento de Zaragoza quiere identificar a esta ciudad con esta variedad de uva. Se han programado actividades de enoturismo, un viñedo en la capital aragonesa, un congreso científico y un festival de la garnacha abierto a la ciudadanía, entre otras propuestas.
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Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.













