Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

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jueves, 28 de octubre de 2021

La Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC) pone sobre la mesa el trabajo de innovación que se está realizando en el sector de la industria harinera (base de la panadería, bollería y galletería). Se han recuperado variedades antiguas de trigo, como la espelta y el kamut. Es tan sólo un ejemplo porque hay más.

El citado colectivo alude a la creciente importancia de los cereales con buena imagen nutricional, como la avena y el centeno; los cereales y pseudocereales sin gluten; y las harinas de leguminosas.

Sobre este asunto está previsto que se hable en Palencia el 28 de abril en una jornada titulada “Nuevas harinas y viejos granos para innovar en alimentación”.

Manuel Gómez Pallares, catedrático de Tecnología de Alimentos en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia (ETSIIAA), dice que “hay que dar respuesta a la necesidad que existe hoy en día de innovar y ampliar la gama de productos que ofrecen las empresas, y trasladar el conocimiento sobre estas nuevas harinas que son menos conocidas que las harinas de trigo”.

La carta de presentación del citado evento incluye las siguientes reflexiones:

La industria harinera ha comenzado a molturar granos distintos del trigo habitual, adaptando los procesos y estudiando las claves para garantizar la calidad de estas harinas.

Por ello se ha llegado a la recuperación de variedades de trigo antiguas, como la espelta o el kamut.

Y por ello es creciente la importancia de los cereales con buena imagen nutricional, como la avena o el centeno, o los cereales y pseudocereales sin gluten, así como las harinas de leguminosas, que constituyen la base para una parte importante de las innovaciones en la industria de panadería, bollería y galletería.

Hay que incidir en la importancia, para la industria harinera, del nicho de mercado que surge de la modificación de las harinas mediante procedimientos físicos como los tratamientos hidrotérmicos, la germinación o la micronización.

Se obtienen de esta manera harinas con nuevas funcionalidades que permiten espesar en frío, reducir el contenido de aceite, absorber más agua o incrementar el contenido nutricional, desarrollando productos con un mayor contenido proteico,…

Gracias a ello se consiguen productos de panificación, galletería, snacks o salsas con mejores características organolépticas, nutricionales y funcionales”.

13 de marzo de 2020

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Almozara Editorial y DPZ presentan el libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha sido el escenario de presentación de libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”, coeditado por la Diputación y Almozara Editorial. Se divide en diez capítulos protagonizados por otros tantos productos o sectores agroalimentarios de la provincia: el queso y otros derivados lácteos; el vino; el aceite de oliva virgen extra; jamón, embutidos y otras conservas cárnicas; miel y mermeladas; chocolate, frutas de Aragón y otros dulces especiales; espárragos y otras conservas vegetales; cerveza y vermut; pasta; y pan y repostería tradicional.

Cristina Arguilé, autora de los textos, señala que en este libro “hemos querido reflejar la riqueza de la despensa zaragozana, a través de la descripción de los productos elaborados que, por su singularidad, tradición, importancia económica o calidad diferenciada, y en muchos casos por todos estos motivos, mejor representan la agroalimentación zaragozana”.

Explica que, “con los quesos, vinos, aceites de oliva, conservas vegetales, embutidos… como hilos conductores, el lector emprenderá un viaje que llega a todos los territorios de la provincia y recorre la diversidad de sus paisajes (reflejando la huella que la transformación de alimentos del campo y de la granja ha dejado en nuestra historia, cultura e idiosincrasia), hasta el lugar donde estos productos alcanzan su máxima expresión, los restaurantes del mundo rural”.

Cristina Arguilé añade que esta obra “es un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan en el medio rural, porque fueron, son y serán personas esenciales, ya que satisfacen la más elemental de las necesidades humanas, la de la nutrición, y ofrecen auténticos placeres gastronómicos que hacen nuestra vida mucho más llevadera; y, además de alimentar nuestros cuerpos y espíritus, nutren nuestros pueblos, un mundo rural que sólo se mantiene si se habita, se vive y se trabaja”.

27 de octubre de 2021 |
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