Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 23 de junio de 2024

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UAGA hace un mal balance agrario del año 2022 y lamenta la elevada incertidumbre que hay de cara a este 2023

El año 2022 estuvo marcado por las adversidades climatológicas y por las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania. UAGA ha presentado su balance agrario del citado año. Habla de reducción en las producciones agrícolas, cifrada en un dieciocho por ciento de media. La producción final agraria fue de algo más de 5.640 millones de euros. UAGA lamenta el incremento desorbitado del precio de los insumos y la elevada incertidumbre de cara a este 2023. El balance que hace UAGA es el siguiente:

Este año 2022 se ha visto marcado tanto por la guerra de Ucrania como por las adversidades climatológicas, lo que ha repercutido significativamente tanto en la producción como en los precios de los productos agrarios.

El desarrollo de los cultivos herbáceos estuvo marcado por una ola de calor que afectó en mayor medida a los secanos y por las restricciones de agua en los regadíos. Esto contribuyó a que las producciones se vieran reducidas de media en un dieciocho por ciento respecto a la campaña de 2021.

En cultivos leñosos, varios episodios meteorológicos marcaron el desarrollo de los cultivos. A comienzos del mes de abril se produjeron intensas heladas que ocasionaron pérdidas generales en todas las zonas frutícolas, sobre todo en variedades tempranas, que le siguieron intensas olas de calor en mayo y junio que mermaron las producciones, debido a las paradas vegetativas sufridas y a los grandes problemas de cuajado de fruto.

Además, las tormentas de pedrisco a comienzos de julio dejaron graves daños en producciones de fruta de hueso.

Otro apartado destacable es el de los daños ocasionados por los incendios registrados en Nonaspe, Castejón de Tornos, Ateca y Moncayo, que ocasionaron daños tanto agrícolas como ganaderos.

Estas adversidades provocaron una reducción de las producciones de fruta del 13,1 por ciento respecto a la campaña anterior, salvo en cereza y pera, con aumentos productivos. Las producciones de almendro disminuyeron en un treinta y seis por ciento y las de viñedo en un tres por ciento respecto al año 2021. Donde más se notó la reducción de producción fue en el olivar, siendo la cosecha un cincuenta y tres por ciento inferior a la campaña anterior.

La merma de producción del sector frutícola se vio reflejada en una menor contratación y ésta, además, fue mucho más reducida en el tiempo, aumentando la temporalidad.

La producción ganadera experimentó un aumento del 16,5 por ciento, hasta los 3.586 millones de euros. Los subsectores del porcino, bovino y productos ganaderos mantuvieron un incremento por el alza de los precios. Por el contrario, los subsectores del ovino y otras ganaderías (pollos y conejos) presentaron un descenso, ya que las producciones se vieron reducidas y, aunque los precios se incrementaron, de forma notable, no compensaron esa pérdida de producción.

La producción final agraria se cifró en 5.640,7 millones de euros, lo que supone un aumento del 11,5 por ciento. La producción final agraria en Aragón depende en un 36,5 por ciento de la actividad agrícola, mientras que el 63,5 por ciento restante viene de la actividad ganadera.

El incremento de los insumos fue desorbitado, aumentando más de un cincuenta por ciento en fertilizantes, gasóleo, productos fitosanitarios, piensos y en las inversiones en maquinaria e instalaciones, que complicaron la inversión en el sector agrario e incrementaron el endeudamiento, todo ello unido a los problemas de financiación debido al aumento de los tipos de interés y la dificultad de acceso al crédito.

Estos elevados costes de producción arrojan una elevada incertidumbre para la campaña 2023, que en el caso de producirse una caída de los precios al productor podría suponer una crisis en el sector agrario sin precedentes.

A esto hay que sumarle la incertidumbre y malestar de la entrada en vigor de la nueva Política Agraria Común (PAC), en la que los agricultores y ganaderos han tenido que ir orientando sus explotaciones en función de las novedades y requisitos que se iban publicando en borradores sobre la nueva PAC 2023-2027 sin tener nada en claro para planificar las siembras de la campaña 2023.

Por otro lado, el Gobierno de Aragón no ha sabido defender el interés de Aragón a nivel nacional, sin eco-regímenes, ni ayudas asociadas adaptadas al territorio aragonés y, una vez instaurados estos, sin establecer medidas flexibilizadoras para mejorar la adaptación de estos nuevos eco-regímenes a las características de la región.

Es una PAC con la que UAGA no está de acuerdo, en la que se mantienen los derechos históricos, en la que todos van a poder cobrar la subvención al no tener problemas para cumplir la condición de agricultor activo y en la que hay más exigencias y requisitos, que suponen más gastos para el agricultor para al final cobrar menos de lo que se estaba cobrando.

Con esta PAC se ven perjudicadas las explotaciones profesionales pequeñas y medianas, y como siempre salen beneficiadas las grandes explotaciones y las menos profesionales, lo que conlleva una reducción anual de explotaciones y, por tanto, de cotizantes a la seguridad social, pasando de 18.206 en 2021 a 18.020 en 2022.

Aunque la producción final agraria se haya incrementado y los cotizantes de la seguridad social hayan disminuido, no significa que los agricultores profesionales incrementen su renta, sino todo lo contrario: los que se lucran son las grandes empresas. Esto va en contra del modelo de explotación agraria familiar que defiende UAGA y que garantiza una producción de alimentos de calidad y seguridad”.

10 de enero de 2023

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20 de junio de 2024 |
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