Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 12 de agosto de 2026

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UAGA hace un mal balance agrario del año 2022 y lamenta la elevada incertidumbre que hay de cara a este 2023

El año 2022 estuvo marcado por las adversidades climatológicas y por las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania. UAGA ha presentado su balance agrario del citado año. Habla de reducción en las producciones agrícolas, cifrada en un dieciocho por ciento de media. La producción final agraria fue de algo más de 5.640 millones de euros. UAGA lamenta el incremento desorbitado del precio de los insumos y la elevada incertidumbre de cara a este 2023. El balance que hace UAGA es el siguiente:

Este año 2022 se ha visto marcado tanto por la guerra de Ucrania como por las adversidades climatológicas, lo que ha repercutido significativamente tanto en la producción como en los precios de los productos agrarios.

El desarrollo de los cultivos herbáceos estuvo marcado por una ola de calor que afectó en mayor medida a los secanos y por las restricciones de agua en los regadíos. Esto contribuyó a que las producciones se vieran reducidas de media en un dieciocho por ciento respecto a la campaña de 2021.

En cultivos leñosos, varios episodios meteorológicos marcaron el desarrollo de los cultivos. A comienzos del mes de abril se produjeron intensas heladas que ocasionaron pérdidas generales en todas las zonas frutícolas, sobre todo en variedades tempranas, que le siguieron intensas olas de calor en mayo y junio que mermaron las producciones, debido a las paradas vegetativas sufridas y a los grandes problemas de cuajado de fruto.

Además, las tormentas de pedrisco a comienzos de julio dejaron graves daños en producciones de fruta de hueso.

Otro apartado destacable es el de los daños ocasionados por los incendios registrados en Nonaspe, Castejón de Tornos, Ateca y Moncayo, que ocasionaron daños tanto agrícolas como ganaderos.

Estas adversidades provocaron una reducción de las producciones de fruta del 13,1 por ciento respecto a la campaña anterior, salvo en cereza y pera, con aumentos productivos. Las producciones de almendro disminuyeron en un treinta y seis por ciento y las de viñedo en un tres por ciento respecto al año 2021. Donde más se notó la reducción de producción fue en el olivar, siendo la cosecha un cincuenta y tres por ciento inferior a la campaña anterior.

La merma de producción del sector frutícola se vio reflejada en una menor contratación y ésta, además, fue mucho más reducida en el tiempo, aumentando la temporalidad.

La producción ganadera experimentó un aumento del 16,5 por ciento, hasta los 3.586 millones de euros. Los subsectores del porcino, bovino y productos ganaderos mantuvieron un incremento por el alza de los precios. Por el contrario, los subsectores del ovino y otras ganaderías (pollos y conejos) presentaron un descenso, ya que las producciones se vieron reducidas y, aunque los precios se incrementaron, de forma notable, no compensaron esa pérdida de producción.

La producción final agraria se cifró en 5.640,7 millones de euros, lo que supone un aumento del 11,5 por ciento. La producción final agraria en Aragón depende en un 36,5 por ciento de la actividad agrícola, mientras que el 63,5 por ciento restante viene de la actividad ganadera.

El incremento de los insumos fue desorbitado, aumentando más de un cincuenta por ciento en fertilizantes, gasóleo, productos fitosanitarios, piensos y en las inversiones en maquinaria e instalaciones, que complicaron la inversión en el sector agrario e incrementaron el endeudamiento, todo ello unido a los problemas de financiación debido al aumento de los tipos de interés y la dificultad de acceso al crédito.

Estos elevados costes de producción arrojan una elevada incertidumbre para la campaña 2023, que en el caso de producirse una caída de los precios al productor podría suponer una crisis en el sector agrario sin precedentes.

A esto hay que sumarle la incertidumbre y malestar de la entrada en vigor de la nueva Política Agraria Común (PAC), en la que los agricultores y ganaderos han tenido que ir orientando sus explotaciones en función de las novedades y requisitos que se iban publicando en borradores sobre la nueva PAC 2023-2027 sin tener nada en claro para planificar las siembras de la campaña 2023.

Por otro lado, el Gobierno de Aragón no ha sabido defender el interés de Aragón a nivel nacional, sin eco-regímenes, ni ayudas asociadas adaptadas al territorio aragonés y, una vez instaurados estos, sin establecer medidas flexibilizadoras para mejorar la adaptación de estos nuevos eco-regímenes a las características de la región.

Es una PAC con la que UAGA no está de acuerdo, en la que se mantienen los derechos históricos, en la que todos van a poder cobrar la subvención al no tener problemas para cumplir la condición de agricultor activo y en la que hay más exigencias y requisitos, que suponen más gastos para el agricultor para al final cobrar menos de lo que se estaba cobrando.

Con esta PAC se ven perjudicadas las explotaciones profesionales pequeñas y medianas, y como siempre salen beneficiadas las grandes explotaciones y las menos profesionales, lo que conlleva una reducción anual de explotaciones y, por tanto, de cotizantes a la seguridad social, pasando de 18.206 en 2021 a 18.020 en 2022.

Aunque la producción final agraria se haya incrementado y los cotizantes de la seguridad social hayan disminuido, no significa que los agricultores profesionales incrementen su renta, sino todo lo contrario: los que se lucran son las grandes empresas. Esto va en contra del modelo de explotación agraria familiar que defiende UAGA y que garantiza una producción de alimentos de calidad y seguridad”.

10 de enero de 2023

Otras noticias

HUESCA, HIJA DE PYRENE – Somontano de Barbastro, un territorio siempre vivo

El Somontano de Barbastro es rico en representaciones de arte rupestre tanto levantino como esquemático. Estas manifestaciones también se dan en otros puntos del Alto Aragón pero hay un lugar que destaca sobre los demás: el Parque Cultural del Río Vero, situado a caballo entre los somontanos oscense y barbastrense.

Precisamente esta vía fluvial —el río Vero— y el conjunto del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara son conocidos y valorados por las diversas actividades que allí se puede practicar en contacto con la naturaleza: senderismo, escalada y, por supuesto y de un modo especial, barranquismo.

Estamos hablando de una comarca que vio nacer a un profundo enamorado de la naturaleza: Félix de Azara, que vino al mundo en Barbuñales a mediados del siglo XVIII. Dada su condición de ingeniero militar y cartógrafo, fue destinado a Sudamérica para levantar mapas con los nuevos límites fronterizos entre España y Portugal. Sin embargo, por determinadas circunstancias, tuvo mucho tiempo libre.

Lo utilizó para estudiar el Paraguay y el río de La Plata. Tras quedar fascinado con la fauna de la zona, llevó a cabo una labor investigadora que le permitió descubrir en torno a doscientas especies animales hasta entonces desconocidas. Se convirtió en un precursor destacado de Charles Darwin, del que fue uno de sus referentes.

Somontano de Barbastro. Está claro, ¿no? Su capital es Barbastro, que también es llamada ciudad del Vero o del vino. Constituyó el objetivo de la primera cruzada de la historia. Sí, fue ésta la primera, aunque son más conocidas todas las que se llevaron a cabo en Jerusalén y Tierra Santa. Son más populares pero se desarrollaron con posterioridad.

En el caso de Barbastro, la campaña militar recibió bula de cruzada en 1064, siendo otorgada por el papa Alejandro II, que sería cuatro años más tarde el que coronaría rey a Sancho Ramírez en Roma.

Tropas pontificias, aquitanas, de Urgel y aragonesas tomaron Barbastro, si bien poco tiempo después fue recuperada para el islam por el emir saraqustí al-Muqtadir, tras llamar a la yihad a sus correligionarios del resto de al-Ándalus.

Aragón acabaría tomando Barbastro de forma definitiva en tiempos de Pedro I. Esta ciudad serviría de escenario para la celebración de los esponsales entre la futura reina Petronila, con tan sólo un año de edad, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

El enlace matrimonial tendría lugar trece años más tarde en Lérida, constituyendo la base sobre la que nacería la Corona de Aragón, cuyo primer titular fue el oscense Alfonso II, al que se le conoció como el Casto y como el Trovador, aunque sólo hizo gala de esto último.

Barbastro ya era en esa Plena Edad Media una población muy floreciente desde el punto de vista económico, basándose su actividad en el comercio. Éste era de todo tipo; también lo había de esclavos, algo habitual en cualquier ciudad que, en aquel momento de la historia, se preciase de serlo.

Ese espíritu vitalista y ese carácter emprendedor han perdurado hasta nuestros días, con un dinamismo destacado en diversos sectores, sobre todo el agroalimentario. A éste se ha vinculado de una manera muy especial un certamen que ya se ha convertido en todo un clásico: la Feria Regional de Barbastro (FERMA).

Sin dejar de lado el mundo agrario, esta localidad estuvo vinculada con la figura de Joaquín Costa, dado que fue en ella en la que este pensador fundó la Cámara Agrícola del Alto Aragón. Y, como ha quedado dicho, Barbastro es la ciudad del vino, acogiendo la sede de la Denominación de Origen Somontano. A esta figura de calidad se ha sumado otra, relativa en este caso al Aceite del Somontano.

No acaban ahí los proyectos. En esa misma línea de apostar por marcas que garanticen la procedencia y la calidad de las producciones alimentarias, se está trabajando en el ámbito hortícola con el Tomate Rosa y el Espárrago de Barbastro.

No podemos olvidar, además, elaboraciones tradicionales que se convierten en auténticas delicias para el paladar. Una verdura típica de Aragón, como es la borraja, se transforma en un dulce: el crespillo, vinculado antaño con los buenos deseos en primavera para que los olivos diesen buen fruto durante la campaña.

También hay que citar el mostillo, que en el caso del Somontano se prepara con la cocción del mosto de uva —si es garnacha, mucho mejor— y con su enriquecimiento por medio de frutos secos y especias. En algunas zonas del Alto Aragón, este postre se elaboraba a partir de la miel, en sustitución del mosto.

Las tradiciones en Barbastro tienen poso, y alguna se presenta en formato de feria, como la de la Candelera, que ha llegado hasta nuestros días desde los tiempos de Fernando el Católico. Tras la muerte de su esposa —Isabel de Castilla—, el monarca contrajo nuevo matrimonio con Germana de Foix. Ella fue la que dio el privilegio a los barbastrenses para la celebración de este certamen.

Barbastro mira hacia el futuro con optimismo, al ser una población que forma parte del corredor que completan sus vecinas Monzón y Binéfar, estando las tres localidades en el eje que componen Huesca y Lérida, ya conectadas por autovía al cien por cien de su trazado. Estamos hablando de una confluencia de caminos, siendo la ciudad del Vero la puerta de entrada hacia el Sobrarbe y La Ribagorza, remontando los ríos Cinca y Ésera.

A caballo entre tres comarcas se encuentra el santuario de Torreciudad, que parece ubicarse donde acaba el Somontano de Barbastro y donde se inicia el Sobrarbe, si bien, siendo rigurosos, está en territorio de La Ribagorza, en la margen izquierda del Cinca.

Es un destino de turismo religioso, que se suma a otros puntos emblemáticos en esta materia como Zaragoza, con el Pilar, y Lourdes, en la vertiente francesa de los Pirineos. Forman un eje de santuarios marianos, los cuales son visitados por cientos de miles de peregrinos; incluso se llega a hablar de millones.

El turismo en general cobra un protagonismo especial en el Somontano de Barbastro. Hay una modalidad muy en boga, dado que goza del favor de la sociedad actual: el enoturismo. Aúna naturaleza, gastronomía y cultura, siendo una fórmula por la que apuestan con fuerza las bodegas ubicadas en este territorio.

Es preciso mencionar al escritor altoaragonés Ramón J. Sender, que tuvo un estrecho vínculo con esta comarca, aunque nació en Chalamera, en el Bajo Cinca, y aunque estuvo muy ligado también con Huesca, ciudad en la que dirigió el periódico La Tierra.

Pues bien, Ramón J. Sender pasó un tiempo en la finca Monte Odina; en la actualidad es el nombre de una bodega homónima, perteneciente a la Denominación de Origen Somontano. Ahí fue feliz y, con el paso del tiempo, ese lugar se convirtió en huella indeleble y en quintaesencia de todo lo que supuso el territorio de la provincia de Huesca y de Aragón para este autor.

Tras varias décadas de exilio, firmó la obra Monte Odina, resultado de sus vivencias, recuerdos y reflexiones personales. Sus páginas son una suerte de memorias, que muestran el amor profundo que siempre sintió por su tierra de origen; también plasman su defensa del humanismo por encima de cualquier dogmatismo ideológico.

El Somontano de Barbastro invita a visitar sus localidades, como Naval, con sus piscinas de sal y su tradición alfarera, y Alquézar, que transporta al visitante a otra época, siendo la piedra la protagonista de su entramado urbano, presidido éste por su majestuoso castillo-colegiata.

Si en los Pirineos encontramos las catedrales románicas de Jaca y de Roda de Isábena, en la zona de somontano, a los pies de las sierras que conforman el Prepirineo, hallamos las seos góticas de Huesca y de Barbastro, con sus torres octogonal y hexagonal, respectivamente. En este último caso, está exenta o separada respecto al resto del templo.

Y conviene no olvidar un recurso que siempre está allí, aunque no suficientemente explotado, como es la posibilidad de alcanzar una formación académica superior a través de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que tiene una de sus sedes en Barbastro.

Continuará.

Este texto es obra de Alberto Cebrián.

HUESCA, HIJA DE PYRENE. PRÓLOGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA JACETANIA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. ALTO GÁLLEGO:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. SOBRARBE:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. LA RIBAGORZA:

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HUESCA, HIJA DE PYRENE. HOYA DE HUESCA:

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7 de agosto de 2026 |
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