Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

Tríptico informativo sobre la necesidad de analizar la carne de jabalí (caza) y cerdo (matacía) por triquina

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, y la Real Federación Española de Caza han publicado un tríptico informativo con el propósito de reducir los riesgos asociados al autoconsumo de carne de jabalí (procedente de la caza) y de cerdo (procedente de la matacía). Ambas entidades hablan de carne no procedente de los canales habituales de venta.

La triquinosis (o triquinelosis) es una enfermedad parasitaria que afecta al hombre y a diferentes mamíferos tanto silvestres como domésticos (especialmente jabalíes y cerdos), producida por diversas especies del género Trichinella (triquina).

Esta enfermedad, aunque conocida y controlada desde hace muchos años, puede ser grave para el ser humano, siendo la principal fuente de infección la carne y los productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados procedentes de jabalíes o cerdos parasitados por triquina.

Las citadas entidades indican que, “para prevenir esta enfermedad, es esencial que todos los cerdos y jabalíes que se destinen al consumo humano sean analizados para comprobar que no presentan el parásito, incluyendo los que se destinan al autoconsumo por parte de los cazadores”.

Añaden que “la carne de animales de estas especies que se comercializa por los canales habituales (carnicerías, restaurantes, supermercados, mercados,…) ha sido ya sometida a estos análisis, obligados por normativa”.

En España la mayoría de los brotes de triquinosis se producen por el consumo de carne de jabalí procedente de cacerías sin control sanitario, la ingesta de carne de cerdo procedente de matanzas domiciliarias, o la mezcla de ambas carnes en embutidos.

Se puede ver el tríptico informativo en el siguiente enlace:

19 de octubre de 2020

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
Ir a Arriba