El Colegio de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco ha organizado un nuevo Foro Nacional de Desarrollo Rural. Es la novena edición y lleva por título “AKIS. Asesoramiento, sistemas de información, innovación y conocimiento agroalimentario”. Se celebrará del 13 al 15 de febrero en Zaragoza, coincidiendo con la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA). La sesión de presentación será en Patio de la Infanta el día 13 a las 18:30 horas. Las jornadas técnicas tendrán lugar a las 10:30 horas los días 14 y 15 en el auditorio de Feria de Zaragoza.
La carta de presentación de este IX Foro Nacional de Desarrollo Rural dice:
“Este evento dará a conocer cómo se incorporan y articulan todas las herramientas y agentes del sistema agroalimentario; también servirá para compartir conocimientos y experiencias sobre cómo mejorar los sistemas de innovación agroalimentaria, desde el punto de vista de la actividad profesional tanto pública como privada.
Vivimos una etapa donde el desafío tecnológico del sector productivo es el nuevo paradigma que enmarca la revolución del sistema agroalimentario. Para afrontar este cambio, es necesario establecer y crear una red efectiva que integre investigación, generación de conocimiento y soluciones, así como transferencia de innovación y conocimiento, con su adecuada aplicación a la producción agroalimentaria y agroindustrial.
Este trabajo entre todos los agentes del sistema agroalimentario debe ser ágil, útil y bidireccional, donde se trasladen las necesidades de la producción a la generación de conocimiento y ofrecer soluciones que lleguen adecuadamente a través de la transferencia a la producción.
El objetivo de este nuevo foro es analizar el papel que juegan los AKIS en la innovación de los sistemas agroalimentarios y su impacto en el desarrollo económico y social del sector, así como el papel del asesoramiento dentro del sistema de AKIS.
Los sistemas de innovación son cruciales para aumentar la productividad, la sostenibilidad y la competitividad de la agroalimentación y agroindustria.
Siguiendo la línea de ediciones anteriores de estos foros, esta nueva entrega se suma al enfoque centrado en la innovación dentro del sector, en consonancia con la temática que respalda FIMA 2024, que se estructura en torno a cuatro pilares fundamentales: Startups, Talento, Formación y Agricultura 4.0”.
El programa del IX Foro Nacional de Desarrollo Rural se puede consultar en el enlace siguiente:
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Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador
ALBERTO CEBRIÁN
La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?
La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.
Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.
Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.
Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.
Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.
Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.
La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.
El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.











