Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 17 de enero de 2026

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Ternasco de Aragón pone a la familia Larraz, de Novés (Huesca), como ejemplo de compromiso con el territorio

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternasco de Aragón pone a la familia Larraz como ejemplo de compromiso con el territorio, al igual que a cientos de ganaderos adscritos a la citada marca de calidad alimentaria. La familia Larraz desarrolla su actividad en Novés, una pedanía de Jaca de unos treinta habitantes. Está situada en la margen derecha del río Aragón, entre Jaca y Navarra. Los hermanos José Luis y Virginia, quinta generación de la familia Larraz, gestionan un rebaño de más de mil ovejas de raza rasa aragonesa. Son ayudados por su padre, José Luis, que dice: “Mientras pueda ayudar lo seguiré haciendo; el pastoreo se lleva siempre por dentro”.

Ternasco de Aragón apunta de esta familia que “está muy comprometida con su territorio y con el entorno; pastan sus ovejas en los alrededores de Novés, contribuyendo de esta forma a la limpieza de caminos y montes bajos, y en verano en el puerto de Collarada, lugar al que suben junto a otros cuatro ganaderos de la zona”. La familia Larraz está acogida con su rebaño a los programas de mejora de UPRA-Oviaragón para conseguir un estándar racial, profesionalizar la producción e incrementar la prolificidad.

La IGP Ternasco de Aragón incide en que “el proceso de crianza que ampara esta firma se basa en el aprovechamiento de los recursos forrajeros locales mediante el pastoreo, uno de los sistemas alimentarios más sostenibles del planeta, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza; y es que el pastoreo contribuye a mitigar el cambio climático, ya que favorece la incorporación de carbono en el suelo y reduce las emisiones por minimizar el riesgo de incendios”.

11 de enero de 2022

Otras noticias

Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”

La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.

Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.

Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.

Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.

José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.

Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.

Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.

Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.

Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.

Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.

16 de enero de 2026 |
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