Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

miércoles, 9 de septiembre de 2026

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Siguen creciendo las ventas de aceite español de oliva en Alemania

Las ventas de aceites de oliva de España crecieron en Alemania casi un diecinueve por ciento en los nueve primeros meses del año. Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, señala que “el mercado de aceites de oliva en Alemania ha experimento en ese periodo una contracción de casi el seis por ciento, con unas importaciones de unas sesenta y una mil toneladas; sin embargo, las ventas de nuestros aceites, lejos de caer, han experimentado un importante incremento, cercano al diecinueve por ciento”. España ha vendido dieciocho mil seiscientas toneladas de aceite de oliva en Alemania en los primeros nueve meses del año. El valor de las ventas se ha incrementado en casi un cuarenta y cuatro por ciento; se sitúa en casi setenta millones de euros.

Son datos aportados en el marco de la feria Food & Life de Múnich, certamen en el que ha estado presente la marca Aceites de Oliva de España. Hubo una oleoteca con más de ciento cincuenta referencias de aceites de oliva virgen extra de España. El público pudo degustarlos y llevarse muestras a casa. Y pudo saber más sobre este alimento, sus usos y la propia campaña de promoción, gracias a los miles de folletos repartidos y a una mesa interactiva.

No ha sido la única acción promocional realizada en la capital de Baviera. Durante todo el mes de noviembre y primeros días de diciembre, la campaña ha estado presente en establecimientos de la cadena Edeka, la mayor red de comercio minorista de Alemania, y de AEZ, impactando directamente en el responsable de compra. Se han repartido unas cinco mil muestras de nuestros aceites de oliva virgen extra, así como material promocional. También se han realizado más de doce mil degustaciones.

7 de diciembre de 2022

Otras noticias

La agricultura, sin la que no habría sido posible la llegada de la civilización, celebra este miércoles, 9 de septiembre, su Día Mundial

ALBERTO CEBRIÁN

El ser humano habita en sociedad, y se considera que vive de forma civilizada. Al menos, eso es lo que se dice. Ello es posible gracias a que en tiempos remotos se produjo el nacimiento de la agricultura y la ganadería. Sin estas actividades, la civilización no habría sido posible. Es una reflexión que se puede realizar en el marco del Día Mundial de la Agricultura, que se conmemora todos los 9 de septiembre.

Esta efemérides pretende “rendir homenaje a quienes trabajan la tierra y producen alimentos”. Se lanza el mensaje de que “la agricultura es la base de la alimentación y de la economía global”.

En este 2026 la conmemoración coincide con el Año Internacional de la Mujer Agricultora. El objetivo de éste último es “poner de relieve el papel esencial que desempeñan las féminas en los sistemas agroalimentarios —desde la producción hasta el comercio—, a pesar de que a menudo no se les reconoce”.

Día Mundial de la Agricultura y Año Internacional de la Mujer Agricultora se conmemoran por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

AGRICULTURA, CLAVE DE BÓVEDA DE LA CIVILIZACIÓN

El ensayo El bazar infinito, obra de quien suscribe, explica cómo surgió la agricultura y la ganadería en el mundo, un fenómeno que supuso, tal y como ha quedado dicho, el nacimiento de las distintas civilizaciones: Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica.

Lo que cuento en El bazar infinito es lo siguiente:

“Tras el origen de la Tierra y el nacimiento de la vida, y una vez que había aparecido el ser humano, éste vivió un proceso determinante para su evolución. Ocurrió hace unos diez mil años, todavía en la prehistoria, y consistió en el surgimiento de la agricultura y ganadería; ello supuso que los humanos dejasen de ser trogloditas.

Los moradores de las cavernas habían sido nómadas hasta ese momento, organizados en grupos pequeños. Todos sus integrantes tenían el objetivo común de sobrevivir. Obtenían alimentos gracias a la recolección de raíces, plantas y frutos, así como a través de la caza de pequeños animales silvestres (reptiles, roedores,…). Fueron aprendiendo paulatinamente a capturar piezas más grandes y también a pescar.

La observación del comportamiento de la naturaleza trajo consigo un cambio importante en el modo de vida. El ser humano fue domesticando las plantas y los animales, lo que provocó que los asentamientos de población pasaran a ser estables, formando pequeñas aldeas.

Todo parece indicar que la aparición de la agricultura y ganadería se produjo de forma paralela e independiente en distintos puntos del mundo, como Mesopotamia, Egipto, China, la India, los Andes y Centroamérica. Las aldeas crecieron en tamaño y en nivel de organización, dando lugar a las primeras ciudades.

La evolución no se detuvo y esas sociedades llegaron a alcanzar un grado de sofisticación muy elevado, sobre todo en el primer milenio antes de Cristo y en concreto con el apogeo de la Grecia clásica.

A finales de la prehistoria y en las primeras civilizaciones, el comercio estuvo fundamentado en el trueque de productos y servicios. Sin embargo, se fue haciendo más complejo conforme crecieron los excedentes de materias primas y manufacturas. Se inventó el dinero, comenzó a usarse la escritura y entró en juego el transporte marítimo.

Como grandes expertos en esta materia —comercio y navegación— encontramos a los fenicios, con los que se alcanzó el primer fenómeno de globalización; fue en el mar Mediterráneo”.

Y, claro está, la historia continuó, con la llegada de la antigua Roma, la Ruta de la Seda, Venecia, el dominio aragonés del Mediterráneo, el descubrimiento de América y la gran ruta comercial que unió Asia, América y Europa, en manos del Imperio español. Nada de todo ello habría ocurrido sin la llegada de la agricultura, verdadero fenómeno disruptivo que se conmemora este miércoles, 9 de septiembre.

8 de septiembre de 2026 |
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