Así se deduce del análisis de los datos correspondientes a los ocho primeros meses de este 2020 en comparación con los del mismo periodo del año pasado. La suma de producción de Jamón y Paleta de Teruel Denominación de Origen Protegida (DOP) en curado es de 352.684 piezas, y en fresco de 362.047 unidades.
El Consejo Regulador de la DOP Jamón y Paleta de Teruel entra en detalles:
JAMÓN DE TERUEL: Del 1 de enero al 31 de agosto de 2020 se han marcado 256.570 piezas de Jamón de Teruel en curado, frente a las 198.672 del año pasado, lo que supone un crecimiento del 29,12 por ciento. Se mantiene prácticamente estable la producción de Jamón de Teruel en fresco con 238.802 piezas en 2020, frente a las 236.358 del año pasado (1,03 por ciento de crecimiento).
PALETA DE TERUEL: La producción de Paleta de Teruel en curado ha sido de 96.114 piezas, un 78,02 por ciento más que en el mismo mes del año pasado, en el que se marcaron 53.989. En fresco se han marcado 123.245 en este periodo frente a las 99.127 del año pasado, un 24,3 por ciento de incremento.
El presidente del Consejo Regulador, Ricardo Mosteo, se muestra “prudentemente satisfecho con estos resultados en un año difícil en el que, a pesar de todo, el consumidor ha seguido demandando Jamón de Teruel y, por tanto, no ha experimentado un descenso en el consumo como sí lo han podido notar otros productos”.
Manifiesta que “en tiempos inestables, como los que estamos viviendo, la compra de productos con Denominación de Origen es una compra segura, fiable y eso el consumidor lo está poniendo en valor”.
Ricardo Mosteo concluye que prefiere “ser prudente y esperar a ver cómo se desarrollan los próximos meses hasta que finalice el año, porque, a pesar de los buenos datos, tenemos que ser cautos y ser conscientes de la incertidumbre que nos rodea; tenemos que redoblar esfuerzos para que esta tendencia no cambie y el consumidor siga apostando por nosotros”.
El Consejo Regulador cuenta con 158 granjas inscritas, 33 secaderos, 20 salas de envasado, 9 fábricas de piensos, 9 salas de despiece y 8 mataderos.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










