El IRTA de Cataluña coordina el proyecto europeo ProFuture, que pretende explorar el cultivo de varias microalgas y lanzar al mercado alimentos enriquecidos con ese fitoplancton. Desde la citada entidad se indica que, por ejemplo, la espirulina necesita muy poco para generar proteína: agua salada, bicarbonato, un puñado de minerales, y luz y calor. Continúa diciendo que “siguiendo una receta tan sencilla como la fotosíntesis, en los tanques de la empresa Organa, en Almenar (Lérida), crece un microorganismo que contiene niveles insospechados de nutrientes; con hasta un sesenta por ciento de proteína, además de ácidos grasos saludables, fibras, vitaminas y antioxidantes, las microalgas como la espirulina se perfilan como una oportunidad estratégica para blindar la sostenibilidad y la seguridad alimentaria mundial”. El IRTA de Cataluña señala que “la riqueza nutritiva del fitoplancton sale muy poco cara en términos de recursos y huella ecológica; las microalgas crecen de cuatro a quince veces más rápido que proteínas como el trigo, las legumbres y la soja, y sus cultivos no compiten por el suelo agrario y no piden grandes cantidades de agua dulce”. En cuanto al abanico de aplicaciones del fitoplancton, de los hornos del IRTA de Cataluña ya han salido panes enriquecidos con espirulina, de tonalidad verdosa. También se quiere testar productos como pasta, cremas de verdura, barritas, salchichas y bebidas deportivas, además de cuatro tipos de pienso para ganadería y acuicultura.
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DÍA MUNDIAL DEL SUELO – El Instituto de Agricultura Sostenible, del CSIC, recuerda que “sin suelos sanos no podemos garantizar la alimentación”
El Día Mundial del Suelo se conmemora este viernes, 5 de diciembre. En el marco de esta efemérides el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) recuerda que “sin suelos sanos no podemos garantizar la alimentación”. Dice que “el suelo es mucho más que el depositario de la fertilidad para la agricultura, ya que es la base de la salud de todos los ecosistemas”.
Incide en que “el suelo es esencial para poder atender tres necesidades universales: la seguridad alimentaria, los ecosistemas saludables, y la mitigación y adaptación ante el cambio climático”.
José Alfonso Gómez, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible, expone que “alcanzar unos suelos sanos no depende únicamente de la investigación científica y técnica, sino que depende de que estas mejoras se puedan adaptar a las diferentes condiciones en que se encuentran nuestros suelos y a las de sus usuarios, al igual que en medicina se deben adaptar las terapias a cada paciente”.
Y concluye: “El Día Mundial del Suelo nos ofrece la oportunidad de recordar que el cuidado y mejora de los suelos es un camino que debemos recorrer juntos, sabiendo que la visión a largo plazo y que la cooperación son claves, y que las políticas públicas y la iniciativa individual deben saber complementarse y adaptarse a la realidad de cada territorio”.













