Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 5 de febrero de 2023

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Se estudia cómo las hemoglobinas vegetales pueden hacer a las plantas más tolerantes al estrés ambiental

Investigadores de la Estación Experimental de Aula Dei (EEAD-CSIC) estudian las hemoglobinas de las plantas para conocer su función en condiciones normales y durante su envejecimiento natural o inducido por estrés. El objetivo es conocer cómo pueden conseguir que las plantas sean más tolerantes a condiciones ambientales adversas.

El proyecto está liderado por Manuel Becana y se titula “Estructura y función de las hemoglobinas de leguminosas”. Busca desarrollar la aplicación agrobiotecnológica de las hemoglobinas vegetales, y así producir plantas más tolerantes al estrés ambiental.

Desde la Estación Experimental citada y desde el CSIC en Aragón se aportan los detalles siguientes sobre este proyecto de investigación:

Está demostrado que algunas de estas proteínas trasportan oxígeno, al igual que lo hacen la hemoglobina de la sangre o la mioglobina de los músculos.

Estas proteínas se denominan hemoglobinas simbióticas o leghemoglobinas, por ser exclusivas de unos órganos, los nódulos, que se forman en las raíces de las leguminosas tras su infección por bacterias simbióticas del suelo conocidas genéricamente como rizobios.

En dichos nódulos las bacterias fijan (es decir, reducen) el nitrógeno de la atmósfera a amonio asimilable por las plantas, lo que constituye una biofertilización, menos costosa y mucho más limpia para el medio ambiente que la fertilización química.

Las leghemoglobinas transportan oxígeno a las bacterias dentro de los nódulos para que tenga lugar el proceso de fijación, de gran relevancia agronómica.

Pero también hay hemoglobinas en otros órganos de las plantas, como las raíces, las hojas, las flores y los frutos. Estas hemoglobinas no simbióticas son el objeto principal de estudio del grupo porque, en su gran mayoría, tienen funciones desconocidas.

Algunas de estas funciones son importantes porque están relacionadas con el control del óxido nítrico, una molécula señal de gran importancia en biología.

De hecho, la ausencia de las hemoglobinas en plantas mutantes conlleva retrasos en el crecimiento y una menor resistencia a estreses, como la baja disponibilidad de oxígeno en las raíces causada por inundación”.

6 de abril de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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