La Academia Aragonesa de Gastronomía y el periódico gratuito El Gastrónomo Zaragozano invitan a la sociedad a colaborar en la elección de una receta que sea representativa de Aragón en el mundo. Esta iniciativa tiene su base en la siguiente reflexión: “Los productos típicamente aragoneses, avalados en su mayoría por figuras de calidad diferenciada, cuentan con amplio reconocimiento, como la borraja C´alial, el Ternasco de Aragón IGP, el Melocotón de Calanda DOP,…; sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestro recetario tradicional”.
Ángel González, presidente de la Academia Aragonesa de Gastronomía, apunta que, “así como Valencia tiene la paella, Asturias la fabada, Andalucía el gazpacho o Madrid el cocido, Aragón no tiene ningún icono gastronómico que lo publicite en el mundo, problema nada desdeñable y verdaderamente preocupante que urge solucionar”.
Desde El Gastrónomo Zaragozano se indica que “el recetario aragonés, ampliamente documentado por autores como Ruperto de Nola, Juan Altamiras, Teodoro Bardají, Antonio Beltrán,…, es tan rico como su despensa; por eso, nos sumamos a la Academia Aragonesa de Gastronomía en su búsqueda y reivindicación del buque insignia del recetario tradicional de la región, y queremos hacer partícipes al sector gastronómico y a la población aragonesa en general”.
Se invita a enviar propuestas sobre la receta más representativa de la cocina aragonesa a:
recetas@el-gastronomo.com
El Gastrónomo Zaragozano anuncia que los participantes obtendrán de regalo un libro sobre la cultura agroalimentaria de Aragón.
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El proyecto europeo CO2-FrAMed ha visitado las instalaciones de riego fotovoltaico ya en funcionamiento en cinco comunidades de regantes de Huesca
Todo el consorcio del proyecto europeo CO2-FrAMed, que lleva por título “Agricultura libre de CO2 para la región mediterránea” y del que forma parte Riegos del Alto Aragón, ha visitado las instalaciones fotovoltaicas construidas en la provincia de Huesca y que ya están en funcionamiento. Pertenecen a cinco comunidades de regantes. FENACORE señala que “este proyecto cumple con el doble objetivo de dar estabilidad al regante a la hora de afrontar su coste energético y de reducir la huella de carbono, consumiendo la energía que producen las placas fotovoltaicas del propio agricultor”. Añade que “CO2-FrAMed demuestra cómo el apoyo de fondos europeos para tecnologías innovadoras puede traducirse en reducción de emisiones, estabilidad de costes y una transición energética real para el regadío”.















