Reino Unido retrasa la entrada en vigor de los controles en frontera y la exigencia de certificados fitosanitarios y veterinarios a productos agroalimentarios procedentes de la Unión Europea. La entrada en vigor estaba prevista para este próximo 1 de abril de 2021.
Los certificados no serán obligatorios para los productos de origen animal hasta el 1 de octubre de 2021 (los controles en frontera se posponen a enero de 2022).
Y los certificados para la mayoría de los productos de origen vegetal (la mayor parte de las frutas y hortalizas) no serán obligatorios hasta el 1 de enero de 2022 (los controles en frontera se exigirán a partir del 1 de marzo de 2022).
La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX) aporta datos sobre exportaciones al Reino Unido. Son los siguientes:
“La exportación española de frutas y hortalizas frescas a Reino Unido en 2020 se mantuvo estable en volumen, con 1,5 millones de toneladas; y creció en valor (aumento del 7 por ciento), alcanzando 1.903 millones de euros.
La exportación de frutas fue de 676.849 toneladas (caída del 6 por ciento), con un valor de 1.001 millones de euros (aumento del 7 por ciento).
La exportación de hortalizas fue de 874.094 toneladas, un 3 por ciento más que en 2019; el valor fue de 902 millones de euros, un 6 por ciento más”.
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El X FNDR incide en “el gran reto de una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y que éstas tengan explotaciones agrarias mayores y poder de decisión”
La tercera mesa de debate celebrada en el X Foro Nacional de Desarrollo Rural (FNDR), en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza, se tituló “Condiciones de vida y equidad en el mundo rural”. Se habló de las desigualdades existentes en este ámbito y de “la necesidad de conseguir una igualdad efectiva entre hombres y mujeres”. También se dijo que “éstas deben tener explotaciones agrarias mayores y deben incorporarse a los órganos de decisión de organizaciones y empresas”.
Esta mesa técnica estuvo coordinada por Miriam Ferrer, jefa de sección de Planificación e Igualdad del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón. Participaron Carolina Gutiérrez, subdirectora de Dinamización del Medio Rural, del Ministerio de Agricultura; Lucía López, fundadora de Mallata.com; y Natalia Aguilera, gerente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía en Huelva.
Miriam Ferrer incidió en el hecho de que “el medio rural presenta una serie de desigualdades y de carencias, siendo las mujeres y los inmigrantes los colectivos que, en muchas ocasiones, sufren una mayor vulnerabilidad”.
Indicó que “el medio rural está muy envejecido y masculinizado”, y que “las mujeres manifiestan encontrarse muy satisfechas con su modo de vida pero tienen muchas dificultades para encontrar trabajos de calidad, viéndose obligadas a emprender”.
Habló de “otro punto importante de desigualdad: tiene que ver con la necesidad de mano de obra, que suele cubrirse por parte de los trabajadores inmigrantes; existen momentos en las campañas en los que hay una masificación de personas, lo que puede llevar a ciertos abusos”.
Lucía López centró su discurso en “los muchos casos de carencias que se producen en el medio rural, los cuales no se dan en las ciudades o, al menos, no en la misma dimensión; es claro el ejemplo de la maternidad, que sigue siendo una barrera o condicionante”.
Dijo que “no todas las mujeres pueden teletrabajar y, además, en el campo hay momentos de mucha labor, por lo que no es fácil conciliar la vida familiar y la laboral; he observado que son las mujeres las que cogen jornada reducida y no los hombres, lo que significa que son ellas las que afrontan determinadas funciones familiares, condicionando su carrera profesional”.
Carolina Gutiérrez argumentó que, “si queremos que el medio rural y el agro sigan vivos y activos, es preciso dar salida a las demandas que van apareciendo en los foros de debate; si hace algún tiempo se incidía en la conectividad, ahora se hace mención al transporte, vivienda y mano de obra”.
Explicó que “se viene observando que los negocios de las mujeres en el medio rural son menores respecto a los que gestionan los hombres; por este motivo, en el Ministerio de Agricultura estamos impulsando acciones que permitan que las mujeres puedan gestionar explotaciones agrarias mayores, en cuanto a su dimensión física y en cuanto a su volumen económico”.
Natalia Aguilera expuso que “es importante, además, que haya una implicación efectiva de mujeres y jóvenes en el movimiento cooperativo; deben incorporarse a los órganos de gestión y de decisión”.
Defendió que “lo esencial es que den el primer paso, consistente en acudir a las asambleas, conocer personas y comenzar a intervenir, con el objetivo de llegar a implicarse activamente; es algo que no hay que forzar, sino que debe conseguirse de forma paulatina”.
Carolina Gutiérrez reconoció: “Soy una convencida del potencial del asociacionismo y en concreto de las cooperativas”. Argumentó que, “a través de éstas, se debe impulsar estructuras que permitan ayudar socialmente a las mujeres; un ejemplo de servicio que se puede dar es el de las guarderías, para conciliar la vida familiar y laboral”.
Lucía López apuntó algo que le resulta lamentable: “Lo que vengo observando es que, mientras las chicas jóvenes tienen interiorizado un discurso de empoderamiento, queda mucho por hacer en el caso de los chicos jóvenes del medio rural, con posturas mucho más retrasadas que las que tenían incluso nuestros abuelos”.
Natalia Aguilera se refirió al tema de la mano de obra. Dijo que “la gestión colectiva de contrataciones en origen se ha consolidado como una herramienta clave para garantizar empleo, transparencia, legalidad y estabilidad en la agroalimentación, especialmente en territorios rurales con una fuerte dependencia económica de ese sector, como Huelva”.
Explicó que “en su día venían a trabajar personas procedentes de Polonia, Bulgaria y Rumanía pero, por el desarrollo de sus propios países, comenzaron a dejar de venir desde Polonia, luego desde Bulgaria y finalmente desde Rumanía; ahora estamos desarrollando proyectos sociales de codesarrollo con Honduras y Marruecos para un beneficio mutuo”.
Carolina Gutiérrez puso sobre la mesa varios retos, a modo de resumen de la mesa redonda: “Incrementar la profesionalización de las mujeres en la actividad agraria, fomentar su participación en las organizaciones, impulsar el emprendimiento femenino, y mejorar su calidad de vida y que tengan oportunidades de trabajo en el medio rural”.
Miriam Ferrer aseveró que “el tema elegido para esta mesa técnica es muy importante por justicia social, teniendo muy claro que el gran objetivo que hay que conseguir es que haya igualdad y equidad en el medio rural”.










