Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 19 de enero de 2026

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Reducir laboreo y cubiertas vegetales para evitar erosión y escorrentía en suelos mediterráneos

Un equipo de trabajo del proyecto europeo Diverfarming ha tratado de demostrar cómo las prácticas de manejo sostenible (reducción del laboreo y uso de cubiertas vegetales) permiten evitar la erosión y la escorrentía, sobre todo en eventos de lluvia intensos (que es como serán las precipitaciones con el cambio climático).

El citado equipo de trabajo explica que “el desierto se está asentando en el área mediterránea; la pérdida de suelo, producida por la erosión y la escorrentía, se ve agravada por un clima semiárido en el que la mayoría de la precipitación anual cae en unos pocos eventos intensos de lluvia que arrastran la tierra aún más”.

Cita el Inventario Nacional de Erosión de Suelos (INES), que dice que “más de un tercio de la superficie española soporta erosiones calificadas como graves o muy graves”. Señala que ante esto “se hace inevitable una actuación que trate de proteger la tierra y la agricultura que se sustenta sobre suelo mediterráneo”.

Desde el proyecto Diverfarming se considera que “las prácticas de manejo sostenible pueden ser las protagonistas de la actuación que recupere el suelo mediterráneo”. Y nombra como prácticas sostenibles las siguientes:

– Reducción del laboreo.

– Siembra directa.

– Utilización de cubiertas vegetales como abono verde.

María Martínez-Mena y su equipo del Centro de Investigación CEBAS-CSIC han liderado un artículo en el que se indica que “la reducción del laboreo en un cultivo de almendros hizo decrecer la erosión del suelo hasta en un 85 por ciento; para el cultivo de trigo la aplicación de estas prácticas provocó una reducción de la erosión en un 60 por ciento respecto al laboreo intensivo tradicional”.

En cuanto a la escorrentía, ésta “se vio reducida en niveles del 30 por ciento para trigo y el 65 por ciento para almendro”.

Otra conclusión: “Con las citadas prácticas se ha demostrado igualmente el aumento de carbono orgánico y contenido de nutrientes en el suelo, ya que al reducir la movilización de sedimentos de la capa más superior (que es la más fértil y rica en nutrientes) el fósforo, nitrógeno y carbono orgánico se quedaron donde debían, es decir, sirviendo de alimento a los cultivos”.

11 de noviembre de 2020

Otras noticias

Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”

La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.

Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.

Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.

Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.

José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.

Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.

Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.

Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.

Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.

Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.

16 de enero de 2026 |
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