Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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Premio de AIDA para un artículo sobre el efecto del cambio climático en cultivos herbáceos de secano

El artículo “Efecto del cambio climático en cultivos herbáceos de secano” ha obtenido el Premio Prensa Agraria 2020 que concede la Asociación Interprofesional para el Desarrollo Agrario (AIDA). El Premio se entregará durante las XIX Jornadas AIDA sobre Producción Animal, que este año se celebrarán de forma virtual los días 1 y 2 de junio de 2021.

El objetivo de este Premio, instaurado por AIDA en 1983, es “destacar aquel artículo, entre los publicados en la revista ITEA (Información Técnica Económica Agraria), que reúna las mejores características técnicas, científicas y de valor divulgativo; y que refleje el espíritu fundacional de AIDA de hacer de transmisor de conocimientos hacia el profesional, técnico y empresario agrario”.

El resumen del artículo premiado es el siguiente:

“Los cultivos herbáceos en ambientes mediterráneos de secano se enfrentan a un gran desafío por la pervivencia ante el cambio climático.

La intensificación de los déficits hídricos y los eventos más frecuentes de alta temperatura durante finales de la primavera (abril-junio), coincidiendo con la etapa de llenado del grano de muchas especies, producen pérdidas medias continuas de rendimiento.

En la Finca Experimental La Higueruela, en Toledo (España), ubicada en un entorno agrícola mediterráneo típico del secano español, se analiza cómo diferentes variables meteorológicas están afectando a los cultivos de cereal, garbanzo, girasol y veza en manejos convencional y ecológico.

Para ello se han utilizado dos experimentos de larga duración (27 años), uno con manejo convencional y otro con ecológico, en los que se han ensayado cuatro rotaciones: Cebada-Cebada, Cebada-Garbanzo, Cebada-Girasol y Cebada-Veza Forraje.

Los resultados indicaron que las variables meteorológicas que han registrado un mayor aumento con el tiempo durante el periodo del ensayo son la temperatura media anual del año agrícola y las correspondientes a los meses estivales, siendo la precipitación registrada durante el mes de mayo y el periodo de heladas las variables que más han disminuido.

Los cultivos más afectados negativamente fueron el garbanzo y el girasol en ambos manejos, y la cebada en ecológico, mientras que la veza forraje se vería favorecida en estas condiciones, especialmente en manejo ecológico, debido a su ciclo de cultivo”.

14 de febrero de 2021

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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