Así se ha anunciado en la presentación de los aceites de oliva de la comarca del Somontano de Barbastro, evento en el que participaba la directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano.
Esta zona de la provincia de Huesca trabaja en la creación de una Denominación de Origen que ayude a “destacar en los mercados no sólo por la calidad de sus productos, sino también por la personalidad diferenciada que le conceden unos suelos y condiciones climáticas concretos, y unas variedades de aceituna también particulares”.
Es una idea que Carmen Urbano apoya, asegurando que “tienen por delante un gran futuro”.
Hasta la fecha se ha realizado el estudio para la caracterización de los aceites y para justificar el vínculo del producto con el territorio.
Además, el proyecto también incluye un estudio de los suelos por parte de la Universidad de Zaragoza, y los análisis químicos y organolépticos por parte del Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón.
En los próximos meses comenzará a elaborarse el pliego de condiciones del producto y el reglamento de la Denominación de Origen.
El Grupo de Acción Local CEDER Somontano y la Comarca del Somontano de Barbastro han impulsado la creación de un grupo de trabajo en el que participan hasta 15 entidades distintas.
Por una parte, las cinco almazaras que molturan aceituna en el Somontano (Cooperativa la Unión de Salas Altas, Cooperativa San Antonio, Ecostean, Ferrer y Noguero).
Y, por otra, CEDER Somontano (coordinador), Comarca del Somontano de Barbastro, Jóvenes Agricultores, UAGA, Escuela Politécnica Superior de Huesca, Laboratorio Agroambiental del Gobierno de Aragón y tres propietarios de marcas comerciales de aceite (Aceite de Artasona, Cooperativa San Lorenzo de Estadilla y Biocastillazuelo).
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










