Es algo que reconoce la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Dice que “aún persisten en la cadena vitivinícola ciertas deficiencias en la fijación del precio de los contratos, especialmente en los momentos iniciales de las campañas”.
Por ello y ante el inicio de la vendimia, la AICA hace un llamamiento al sector y recuerda que, de acuerdo a la Ley de la Cadena Alimentaria, “es obligatorio formalizar un contrato por escrito antes de la entrega de la uva de vinificación, y que el viticultor conozca previamente el precio, que debe ser abonado en el plazo máximo de un mes desde la fecha de entrega”.
La Agencia incide en que “no formalizar contratos y pagar fuera de plazo suponen una infracción grave de la Ley de la Cadena Alimentaria; además, desde la introducción el año pasado de las medidas de reforma de esta norma, los precios de venta en el primer eslabón no pueden estar por debajo de los costes de producción”.
Cifra en casi un millar los controles que ha realizado desde 2015 en el sector vitivinícola.
Añade que “una de las consecuencias de estos controles es el continuo proceso de mejora en la contratación, aunque persisten aún en la cadena vitivinícola ciertas deficiencias”.
La AICA anima a los operadores a denunciar los incumplimientos que detecten en la aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria.
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