Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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Oviaragón coordina en España el proyecto TechCare, que investiga cómo el bienestar animal puede aumentar la productividad

Oviaragón participa en el proyecto H2020 TechCare. Representa al sistema de producción de ovino de carne de España a través de los trabajos que lleva a cabo con animales de la raza rasa aragonesa. Es una iniciativa que busca comprobar cómo cierto bienestar animal puede aumentar la productividad en las explotaciones ganaderas. El proyecto TechCare se describe así desde Oviaragón:

“Se está ejecutando acciones para la obtención y validación de indicadores de bienestar animal, tanto en la fase de cebo de corderos como en la producción de animales en la granja.

Con esta información y la implementación de la tecnología adecuada, se pretende desarrollar un modelo de ganadería de precisión que nos ayude a la toma de decisiones de forma temprana.

En concreto, uno de los aspectos en estudio es la calidad del aire y del entorno animal, y cómo ésta afecta al desarrollo de los corderos.

Para ello, en siete centros de cebo y clasificación se han distribuido de forma estratégica varios sensores que monitorizan la temperatura, humedad y polvo del ambiente y/o suelo.

Esta información es centralizada y recogida de modo que su análisis podrá explicar las variaciones, también recogidas, en los parámetros de salud y bienestar animal, como son el crecimiento o la aparición de síntomas de enfermedad para distintas condiciones de cría (épocas del año, densidad de animales o sistema de ventilación instalado).

En cuanto a las granjas, los ensayos se centran en el análisis de la variación de pesos de los animales, recogidos con una báscula automática. Se trata de un dato predictor de una alteración del bienestar, como puede ser una deficiente alimentación, una cojera o una mamitis.

Actualmente se está en el proceso de recogida de pesos periódica, ligada a la evaluación individual de parámetros de salud (respiración, ubres, pezuñas y estado de la lana)”.

17 de febrero de 2025

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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