Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

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OPINIÓN Natalia Fanlo y José Manuel Casado: ‘Sector ovino y lobo ¿convivencia?’

Los responsables del sector ovino de UAGA, Natalia Fanlo y José Manuel Casado, firman un artículo de opinión que han titulado “Sector ovino y lobo ¿convivencia?”. El texto dice así:

La mala utilización de la palabra convivencia no hace que por más que se repita cambie el significado.

El último ataque a ganado ovino, registrado en Tardienta, pone más gasolina en la hoguera de sentimientos que el lobo está provocando en nuestro país. Sentimientos que en los ganaderos, además de rabia e impotencia, provoca pérdidas económicas. El trabajo de años se va en un momento; no hay tranquilidad ni sosiego en nuestras casas ante la amenaza de este depredador.

No podemos tolerar que quien se permite el lujo de coger cuatro meses de baja por paternidad pretenda ahora que estemos 24 horas sobre 365 días pendientes de nuestro ganado; y, además, que si se nos presenta el lobo o el oso seamos respetuosos con ellos. Nos piden que permitamos que destripe nuestros animales, que les saque las crías de dentro, esas que tanto esmero nos han costado y que deben pagar los estudios de nuestros hijos o la letra de la paridera.

Esta mal llamada convivencia no deja de ser un trágala al ganadero, que además de rentable tiene que ser moderno y respetuoso con el medio porque nosotros, los que de verdad cuidamos los montes mientras alimentamos a la sociedad, parece que estamos pasados de moda.

La llegada de los grandes carnívoros a nuestro territorio, como son el oso y el lobo, está favoreciendo que los jóvenes, en lugar de emprender o continuar con la actividad familiar en la ganadería extensiva (ovino o vacuno), apuesten por una actividad con menos riesgo como es la ganadería intensiva.

Pero resulta que las asociaciones ecologistas, aquellas que defienden la expansión del lobo en territorios donde no es autóctono y la reintroducción del oso en lugares donde había desaparecido hace años, también se posicionan en contra de la ganadería intensiva y critican la proliferación de granjas de porcino y cebaderos de vacuno. ¿En qué quedamos? ¿Por cuál modelo optamos?

Los que vivimos de esto, los que salimos con nuestro ganado todos los días al campo, tenemos claro que el lobo y el oso son incompatibles con la ganadería extensiva.

Mientras escuchamos a los políticos posicionarse interesadamente, vemos a nuestros animales destripados, a veces muertos y otras muchas agarrándose a la vida mientras agonizan por culpa de un ataque que no tiene otro pretexto que el de matar, ya que en la mayoría de los casos estos grandes carnívoros ni siquiera aprovechan el destrozo para alimentarse.

Cada animal muerto, herido o traumatizado nos arranca una parte de nuestra ilusión, la que permite seguir manteniendo un oficio ancestral que parece no tiene cabida en estos tiempos tan modernos.

Desde UAGA pensamos que el tiempo de ponerse de perfil ha pasado; la imposible convivencia ha sido una imposición, no una decisión, y si el ganadero tiene que acatarla habrá que sentar las bases sobre quién debe hacerse cargo de los daños que causa la especie protegida.

No podemos permitir que estas decisiones las tomen políticos que no verán un gran carnívoro más allá de los documentales de TVE2. No se puede decidir el futuro de un sector sin contar con él, porque actuando así sólo se conseguirá que el peligroso descenso de la ganadería extensiva se transforme en catastrófico.

El lobo es un depredador que mata y seguirá matando. Ataca a nuestro ganado y, con ello, da la estocada a nuestros ganaderos, a nuestros alimentos y nuestros pueblos”.

24 de febrero de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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