Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 11 de junio de 2026

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Opinión: ‘Ley de la Cadena Alimentaria. El avance necesario para un reparto equitativo del valor’

Los máximos responsables de las organizaciones profesionales agrarias hacen público un artículo de opinión relativo a la Ley de la Cadena Alimentaria. Piden que la cadena sea rentable para los productores agrarios. El artículo viene firmado por Pedro Barato, presidente de ASAJA; Miguel Blanco, secretario general de COAG; y Lorenzo Ramos, secretario general de UPA. Dice así:

Con la aprobación de la Ley 12/2013, España se convirtió en un país pionero en la regulación de las relaciones comerciales entre los agentes de la cadena alimentaria, contribuyendo a su mejor funcionamiento.

Esta ley supuso un cambio de paradigma, con la contratación por escrito obligatoria como baluarte, que encontró (y encuentra) muchas resistencias.

Sin embargo, está comúnmente aceptada como positiva y ha supuesto incluso un referente a la hora de extenderla al conjunto de la Unión Europea con la Directiva comunitaria de prácticas comerciales desleales.

Sin embargo, es evidente que no fue suficiente y queda mucho por andar.

La reivindicación de unos precios justos para nuestras producciones impulsó las multitudinarias movilizaciones agrarias de enero y febrero de 2020, sin precedentes desde las históricas de 1977.

Ello con un sector harto de soportar una caída acumulada de precios y rentas, una subida permanente de costes, un mercado cada vez más desregulado y volátil, y con crecientes importaciones sin la justa equivalencia y control de estándares.

La declaración del Estado de Alarma, como consecuencia de la COVID-19, provocó la desconvocatoria de esas movilizaciones, pero en ningún caso la desconvocatoria de las reivindicaciones.

Las movilizaciones lograron algunos objetivos y precipitaron un nuevo cambio de paradigma: Construir los precios desde el valor de nuestros productos. Tan sencillo como eso.

La prohibición de comprar por debajo del precio de coste o de destruir valor en la cadena son elementos absolutamente necesarios para construir una cadena de futuro, algo esencial para la seguridad alimentaria de nuestro país.

Este nuevo paradigma es perfectamente aplicable, como comprobamos desde el sector productor y como ya han reconocido distintos representantes de otros eslabones de la cadena.

Cuando hace más de siete años se aprobó la Ley también proclamaban los agoreros que no sería aplicable y, aunque con zancadillas y gradualmente, se va aplicando.

Lo que pedíamos, y pedimos, es una legislación que ayude a equilibrar los poderes de negociación de los diferentes eslabones de la cadena, a hacer más transparentes las relaciones comerciales y, en definitiva, a construir una cadena alimentaria eficiente desde el primer eslabón, generando valor y no destruyéndolo.

Ahora es el momento de consolidar estos cambios y seguir avanzando en la dirección correcta.

No podemos pretender que la Ley de Cadena vaya a solventar todos los problemas que afrontamos los productores, pero ha de servir para aliviar una parte de ellos. Hay que aprovechar la oportunidad.

Las lagunas aún existentes deben cubrirse, con voluntad política y sin suponer un importante aumento presupuestario, en el actual trámite parlamentario, que incluye la transposición de la citada Directiva.

Las organizaciones agrarias partimos de una idea fundamental: El funcionamiento del mercado de un sector tan estratégico como el agrario exige la atención de los poderes públicos y, por ello, deben establecerse normas para mejorar su funcionamiento.

Porque se trata de garantizar la soberanía alimentaria, la gestión del territorio y el cuidado del medio ambiente.

Frente a quienes dicen que no se puede ir contra el mercado, que establecer en la ley algo tan obvio como que a cada eslabón de la cadena hay que exigirle que sea generador de riqueza o que aporte valor al producto que pasa por sus manos, que hacer eso es un absurdo porque las leyes del mercado son inalterables, nosotros defendemos que ha llegado el momento de cambiar la cultura de la conformación de precios de los productos agroalimentarios.

Estamos ante una oportunidad real para que la construcción del precio de un producto se haga desde la producción, de tal forma que remunere de manera justa el trabajo, la inversión y el riesgo que los agricultores y ganaderos aportamos en la generación de ese producto.

A partir de ese precio, cada eslabón deberá incorporar el equivalente al valor que agrega al producto hasta llegar al consumidor.

Seguimos insistiendo en la necesidad de prohibir la venta a pérdidas en el último eslabón, una práctica que supone siempre una pérdida de valor para el conjunto de la cadena, y dada la posición de dominio de la distribución acaba repercutiendo esta pérdida, por activa o por pasiva, sobre otros eslabones hasta llegar al más débil, el productor.

También es necesario crear un registro electrónico de contratos, no para generar más burocracia, sino para facilitar control administrativo por parte de la AICA, agencia que, por otro lado, debe ser reforzada en dotación económica y personal, para que pueda optimizar su excelente labor de autoridad de control y coordinación con las comunidades autónomas y con la Unión Europea.

Demandamos la inclusión del canal HORECA y de las Organizaciones de Productores en el ámbito regulatorio de la ley, manteniendo las excepciones vigentes para las empresas cooperativas o SAT, correctamente consideradas en la actual redacción de la ley, dado su carácter social y específico.

Además, se ha de clarificar y reforzar la figura del mediador, apenas mencionado actualmente en una disposición final.

Deben ampliarse las funciones del Observatorio de la Cadena y establecer un clausulado firme que permita la elaboración de índices de precios y costes que sirvan de referencia objetiva y pública, para la fijación de precios en los contratos de compraventa.

Finalmente, y entre otras cuestiones, es necesario que los productos importados de países terceros se incluyan en la aplicación de todo el cuerpo de la ley, para que se vean afectados por la obligatoriedad de la formalización de contratos por escrito, y no sólo en lo que respecta a prohibiciones y sanciones.

Somos un sector pionero e innovador, que sostiene una cadena exportadora y de gran importancia económica. Sigamos siendo pioneros. Hagamos que la cadena sea rentable también para los productores”.

15 de febrero de 2021

Otras noticias

Isaac Claver señala en la entrega del Félix de Azara a los regantes que “cuando el campo habla de agua, está hablando del futuro de todos”

El Auditorio Municipal Sala Florida de Fraga ha acogido este miércoles, 10 de junio de 2026, la gala de entrega de los XXVIII Premios Félix de Azara de la Diputación Provincial de Huesca, una edición que ha tenido en el agua el gran hilo conductor y en la que el máximo galardón ha reconocido a los regantes de la provincia de Huesca, representados por Riegos del Alto Aragón y por el Canal de Aragón y Cataluña.

El presidente de la Diputación de Huesca, Isaac Claver, ha destacado durante su discurso que “cuando el campo habla de agua, está hablando del futuro de todos”. En este sentido, ha subrayado que “reconocer a los regantes supone reconocer una manera de construir la provincia, ya que los canales también sostienen pueblos”.

Isaac Claver ha defendido que “el agua es vida” y ha recordado que “allí donde llega cambia la tierra, la economía, la vida de las familias y la posibilidad de quedarse”. Por ello, ha reivindicado el papel histórico de los regantes y su capacidad de modernización: “Modernizar el regadío es aprender a respetar mejor el agua”, ha afirmado.

El Galardón Félix de Azara ha sido recogido por José Antonio Pradas, presidente de Riegos del Alto Aragón, y por José Luis Pérez, presidente de la Comunidad General de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña, quienes han tomado la palabra en representación del sector.

Ambos han trasladado la importancia del regadío para el desarrollo económico, social y territorial de la provincia de Huesca, así como la necesidad de seguir avanzando en planificación, modernización, eficiencia e infraestructuras.

La elección de Fraga como sede del evento ha reforzado el carácter itinerante y provincial de estos premios. El alcalde de Fraga, Ignacio Gramún, ha ejercido como anfitrión de una gala celebrada en una ciudad especialmente vinculada al agua, la huerta y el trabajo agrícola, y en la que confluyen los dos grandes sistemas de riego de la provincia.

La ceremonia ha sido presentada por Mariano Navascués y la parte musical ha corrido a cargo de la artista local Lorena Margalló, acompañada por Iván Sampietro, con una actuación inspirada también en el agua.

Además del Galardón Félix de Azara, la Diputación de Huesca ha entregado el resto de reconocimientos de esta edición.

El Premio Internacional de Fotografía David Gómez Samitier ha sido para David García por Maladeta infinita, con accésits para Héctor Pérez por El guardián del amanecer y Luis Carlos Pascual por El guardián del silencio.

En centros escolares, el premio ha recaído en el CRA Cinca-Cinqueta por Inmersión geológica: viaje al centro de la peña Montañesa, y el accésit ha sido para el IES Lucas Mallada por Los árboles del Lucas.

En entidades sin ánimo de lucro, la Asociación Ueco ha sido reconocida por Rednaturaula, mientras que el accésit ha correspondido a Fundación Valentia Huesca, por su trabajo en el Centro de Interpretación de la Huerta de Valentia.

En medios de comunicación, el premio ha sido para Eduardo Ruiz de la Cruz, por Érase una vez Lucien Briet, y el accésit para Radio Jaca SER Pirineos, por su trabajo en SER Ciencia.

En ayudas a la edición, los premiados han sido Javier Villacampa, por Guía de campo: odonata de la Hoya de Huesca, y Carlos Enríquez, por 1752. La infancia del naturalista altoaragonés Félix de Azara.

Por último, las becas de investigación han recaído en la Escuela Politécnica Superior de Huesca, por su estudio comparativo sobre variedades de almendra del Alto Aragón, y en Jorge Sevil, por el proyecto Gecumi.

El presidente de la Diputación Provincial de Huesca ha cerrado su intervención con un mensaje de reconocimiento conjunto a todos los premiados: “El Alto Aragón tiene un patrimonio natural extraordinario pero tiene algo todavía más valioso: personas comprometidas con cuidarlo”. Y ha concluido que “el agua crea futuro cuando se gestiona con justicia y respeto”.

10 de junio de 2026 |
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