Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

El VII Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebrado en el marco de la pasada FIMA 2020, abordó en su segundo bloque temático la formación de los profesionales del sector agroalimentario. Se incidió en la importancia de la observación del mercado alimentario, la cooperación dentro del propio sector y entre actores, y la capacidad de adaptación al tan cambiante entorno actual.
José Antonio Domínguez, gerente comercial de Negocio Agroalimentario de Ibercaja, reflexionó sobre la nueva época en la que se ha entrado (y sin que se hubieran producido las últimas novedades nacionales y mundiales en torno al coronavirus).
Esta nueva época está marcada por numerosos cambios pero sobre todo por la velocidad con la que se producen. Un ejemplo es la evolución tecnológica, que es vertiginosa; en cambio la adaptación humana es lenta.
Jaume Sió, del Gobierno de Cataluña, abundó precisamente en la figura de las personas, dado que es el activo más importante de cualquier empresa. Insiste en la formación de los recursos humanos.
Y lamenta que la mayor parte de los futuros empresarios agrarios en Cataluña sólo tiene la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), y que las explotaciones agrarias (que deben dimensionarse para ser viables) no encuentran personal cualificado.
Coincide Marta Rivas, directora del Centro Público Integrado de Formación Profesional de Movera (Zaragoza), en su preocupación por la falta de capacitación técnica en el ámbito agrario, y valora que en estos centros de formación profesional se fomenten las enseñanzas prácticas en empresas.
Ese contacto con las empresas es defendido también por Alba García, gerente del Cluster Nacional de Ganado Porcino (I+Porc). Dice que este colectivo apuesta por la formación profesional dual, adecuando las enseñanzas a la realidad de las empresas.
Añade que el mensaje del sector porcino es claro: “Hay que profesionalizarse al máximo, y eso se consigue con la transferencia de conocimiento”.
Ese aspecto práctico de la formación también fue apuntado por Cecilia Gutiérrez, representante de la Universidad Tecnológica de Chile. Y señalaba que “la tecnología que se va incorporando al campo ha provocado que muchos jóvenes estén volviendo a la agricultura”.

12 de marzo de 2020

Otras noticias

Almozara Editorial y DPZ presentan el libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha sido el escenario de presentación de libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”, coeditado por la Diputación y Almozara Editorial. Se divide en diez capítulos protagonizados por otros tantos productos o sectores agroalimentarios de la provincia: el queso y otros derivados lácteos; el vino; el aceite de oliva virgen extra; jamón, embutidos y otras conservas cárnicas; miel y mermeladas; chocolate, frutas de Aragón y otros dulces especiales; espárragos y otras conservas vegetales; cerveza y vermut; pasta; y pan y repostería tradicional.

Cristina Arguilé, autora de los textos, señala que en este libro “hemos querido reflejar la riqueza de la despensa zaragozana, a través de la descripción de los productos elaborados que, por su singularidad, tradición, importancia económica o calidad diferenciada, y en muchos casos por todos estos motivos, mejor representan la agroalimentación zaragozana”.

Explica que, “con los quesos, vinos, aceites de oliva, conservas vegetales, embutidos… como hilos conductores, el lector emprenderá un viaje que llega a todos los territorios de la provincia y recorre la diversidad de sus paisajes (reflejando la huella que la transformación de alimentos del campo y de la granja ha dejado en nuestra historia, cultura e idiosincrasia), hasta el lugar donde estos productos alcanzan su máxima expresión, los restaurantes del mundo rural”.

Cristina Arguilé añade que esta obra “es un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan en el medio rural, porque fueron, son y serán personas esenciales, ya que satisfacen la más elemental de las necesidades humanas, la de la nutrición, y ofrecen auténticos placeres gastronómicos que hacen nuestra vida mucho más llevadera; y, además de alimentar nuestros cuerpos y espíritus, nutren nuestros pueblos, un mundo rural que sólo se mantiene si se habita, se vive y se trabaja”.

27 de octubre de 2021 |
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