Ésa es la realidad del sector cooperativo español, que “debe apostar por entidades de mayor tamaño con el fin de que haya una red empresarial agroalimentaria más fuerte”. Éste es un mensaje sobre el que está incidiendo el Ministerio de Agricultura en los últimos días. El ministro Luis Planas indica que “la dimensión es uno de los grandes retos que tiene el movimiento cooperativo en España, ya que este país no tiene ninguna cooperativa entre las cincuenta mayores de Europa, lo que indica que algo no acaba de funcionar (teniendo en cuenta que España es una de las principales potencias agroalimentarias de Europa)”.
Este país tiene más de tres mil cooperativas agroalimentarias. El ministro recalca que “es muy importante el asociacionismo para que estas entidades adquieran mayor dimensión y, así, puedan tener una posición de mayor fortaleza en sus relaciones comerciales y ganar en rentabilidad”. Estas declaraciones las ha realizado Luis Planas en su visita a la cooperativa Copiso, en Soria. Esta misma semana, el consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, reconocía la importancia de “combinar el modelo familiar agrario con estructuras comerciales e industriales potentes, que sean capaces de llegar a los mercados”.
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“Por la cuenca del Ebro” es el título del documental que ha estrenado la CHE en el marco de su centenario
DIARIO DEL CAMPO
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha estrenado Por la cuenca del Ebro, documental que se enmarca en la conmemoración de su centenario. La puesta de largo de este trabajo audiovisual ha tenido lugar en Zaragoza, en el Centro de Historias.
Por la cuenca del Ebro recorre los cien años de existencia de la CHE, a través de imágenes del archivo histórico, testimonios y paisajes. Aborda la idea de la unidad de cuenca y también se ocupa de los retos actuales y futuros en la gestión del agua.
La CHE señala que “el documental refleja la evolución, durante todo un siglo, de la relación con los ríos, y cómo cada época ha afrontado sus necesidades vinculadas al agua: desde la regulación, el regadío o la generación de energía hasta la calidad, la protección ambiental y la restauración fluvial”.
Añade que “es una obra sobre el agua pero también sobre el territorio y sus pueblos, la cultura, la ciencia, la transformación del paisaje y la necesidad de seguir construyendo desde la participación social”.















