Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

jueves, 28 de octubre de 2021

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jueves, 28 de octubre de 2021

Se ha creado un nuevo proyecto europeo de investigación, el cual se denomina NOVATERRA. Días atrás celebró la primera reunión. Va a recibir más de 4,8 millones de euros a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea. Tiene prevista una duración de cuatro años (hasta octubre de 2024).

El proyecto lo ha puesto en marcha un consorcio formado por 19 socios de España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Bélgica. Van a desarrollar un conjunto de “nuevas estrategias para conseguir que los cultivos de viñas y olivos eliminen o reduzcan significativamente el uso de los pesticidas más perjudiciales (así como sus efectos más negativos)”.

Felicidad de Herralde, investigadora del IRTA de Cataluña, indica que “es un proyecto muy ambicioso; y comenzar en un ejercicio con un incidencia tan elevada de Mildiu y conmemorándose el Año Internacional de la Sanidad Vegetal tiene aún más relevancia”.

Por parte de España participan en el proyecto el IRTA de Cataluña, Universidad Politécnica de Cataluña, Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA), Fundación Parque Tecnológico del Vino (VITEC), Universidad de Burgos, Bodegas Terra Gauda, Asociación Plataforma Tecnológica del Vino y Fundación Empresa-Universidad Gallega (FEUGA).

La carta de presentación de este proyecto, en palabras del IRTA de Cataluña, es la siguiente:

Los cultivos de vid y olivo en Europa son muy importantes.

– La Unión Europea es líder en producción, consumo y comercio de vino, y cuenta con un 45 por ciento de la superficie de cultivo mundial de viña (con España, Italia y Francia como países líderes en este aspecto), y un 65 por ciento de la producción.

– Los productos del olivo son también una parte esencial de la economía agraria en los países del Sur de Europa. La Unión Europea genera casi el 75 por ciento de la producción de aceite de oliva y el 33 por ciento de las aceitunas de mesa de todo el mundo.

Este nivel de producción ha sido posible, en parte, gracias a la utilización de productos fitosanitarios, que han permitido mantener a raya las diversas plagas y enfermedades que afectan a estos cultivos.

El número de estos productos empleados en agricultura se ha duplicado a escala mundial desde 1980, pero recientemente varios estudios demuestran que el abuso de pesticidas puede tener impactos negativos sobre el medio ambiente, los organismos (más allá de las plagas) e incluso sobre la salud humana.

Además, la demanda de productos ecológicos es cada vez mayor, y algunos de los fitosanitarios más utilizados, como es el caso del cobre, se encuentran en la lista de sustancias a ser sustituidas, a la vez que se hace mucho énfasis en la mejora de la eficiencia de la aplicación.

Por todo ello, se hace necesaria una aproximación integral para encontrar alternativas de manejo que permitan la sostenibilidad del sector.

NOVATERRA, un nuevo proyecto europeo de investigación e innovación que justo comienza ahora, quiere ocuparse de esta problemática creando un enfoque más global para garantizar tanto la seguridad alimentaria como las directivas de la Unión Europea para el uso sostenible de los plaguicidas.

El objetivo es reducir el uso y los impactos negativos de los productos fitosanitarios más controvertidos, los llamados plaguicidas, que se utilizan para el manejo integrado de plagas, enfermedades y malas hierbas en los dos principales cultivos mediterráneos de Europa: La viña y el olivo.

Durante las diversas fases del proyecto se desarrollará y ensayará un conjunto de estrategias nuevas, integradas y sostenibles, pero también viables a nivel técnico y económico.

Se trata de reducir la contaminación ambiental y los daños a los organismos que no forman parte de las plagas objetivo, consiguiendo a la vez una mejor sostenibilidad económica para los agricultores del Mediterráneo.

La estrategia de NOVATERRA se basa en la integración de tres enfoques clave:

– El uso de productos de protección alternativos y naturales, como biopesticidas, agentes de biocontrol y adyuvantes, así como formulaciones innovadoras. Esto se hará conjuntamente con las pruebas de estrategias innovadoras de control biológico para reducir los efectos de las principales enfermedades y plagas que afectan a la viña y el olivo: Mildiu, oídio, botritis y polilla del racimo en viña; y ojo de gallo, mosca del olivo, polilla del olivo y cochinilla negra.

– El uso de una plataforma de agricultura inteligente para una aplicación más precisa de los productos (smart farming). En este sentido se quiere desarrollar y probar nuevas técnicas utilizando sensores, IoT (Internet de las Cosas) y robótica integrados en maquinaria agrícola con el objetivo de optimizar la dosis de pesticidas aplicable en los viñedos y olivos, garantizando una máxima precisión.

– El ensayo de una nueva gestión del suelo agrícola, con estrategias de biodiversidad funcional y robótica de gestión de las malas hierbas, para una mayor salud de los cultivos con menos productos químicos. Al final del proyecto, las estrategias integradas de manejo del suelo más eficientes serán seleccionadas e implementadas en un Sistema Integrativo de Apoyo a la Toma de Decisiones (DSS), desarrollado como aplicación web”.

12 de noviembre de 2020

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Almozara Editorial y DPZ presentan el libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha sido el escenario de presentación de libro “Tesoros gastronómicos de la provincia de Zaragoza, en la mesa”, coeditado por la Diputación y Almozara Editorial. Se divide en diez capítulos protagonizados por otros tantos productos o sectores agroalimentarios de la provincia: el queso y otros derivados lácteos; el vino; el aceite de oliva virgen extra; jamón, embutidos y otras conservas cárnicas; miel y mermeladas; chocolate, frutas de Aragón y otros dulces especiales; espárragos y otras conservas vegetales; cerveza y vermut; pasta; y pan y repostería tradicional.

Cristina Arguilé, autora de los textos, señala que en este libro “hemos querido reflejar la riqueza de la despensa zaragozana, a través de la descripción de los productos elaborados que, por su singularidad, tradición, importancia económica o calidad diferenciada, y en muchos casos por todos estos motivos, mejor representan la agroalimentación zaragozana”.

Explica que, “con los quesos, vinos, aceites de oliva, conservas vegetales, embutidos… como hilos conductores, el lector emprenderá un viaje que llega a todos los territorios de la provincia y recorre la diversidad de sus paisajes (reflejando la huella que la transformación de alimentos del campo y de la granja ha dejado en nuestra historia, cultura e idiosincrasia), hasta el lugar donde estos productos alcanzan su máxima expresión, los restaurantes del mundo rural”.

Cristina Arguilé añade que esta obra “es un homenaje a los hombres y mujeres que trabajan en el medio rural, porque fueron, son y serán personas esenciales, ya que satisfacen la más elemental de las necesidades humanas, la de la nutrición, y ofrecen auténticos placeres gastronómicos que hacen nuestra vida mucho más llevadera; y, además de alimentar nuestros cuerpos y espíritus, nutren nuestros pueblos, un mundo rural que sólo se mantiene si se habita, se vive y se trabaja”.

27 de octubre de 2021 |
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