Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 4 de febrero de 2023

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Modernizar el regadío para que el agricultor controle el riego y no a la inversa

La Comunidad de Regantes número V de Bardenas ha celebrado en Ejea de los Caballeros (Zaragoza) una jornada técnica sobre modernización de regadíos. Trabaja en el proyecto de modernizar seis mil hectáreas, para lo que se cuenta con ayudas públicas del sesenta por ciento (treinta y dos millones de euros) procedentes de los fondos europeos Next Generation.

El ingeniero agrónomo e investigador de la Estación Experimental de Aula Dei-CSIC, José Cavero, señala que “con el riego presurizado el agricultor puede controlar el cultivo; con el sistema de riego por gravedad, es el cultivo el que controla al agricultor”. Con esta frase resume los beneficios de la modernización del regadío.

El también ingeniero agrónomo e investigador en regadíos, perteneciente a la Estación Experimental Aula Dei-CSIC, Enrique Playán, explica que, según un estudio realizado hace casi dos décadas, la eficiencia del riego a manta en Bardenas es de una media del cincuenta por ciento, por lo que, ante la posible escasez de agua, modernizar es algo “que no tiene vuelta atrás”.

La ingeniera agrónoma e investigadora de Aula Dei-CSIC, Nery Zapata, añade que, por su experiencia, se puede modernizar el riego por gravedad renovando las acequias pero supone una importante inversión y el beneficio obtenido es menor que el que aporta la modernización en riego presurizado (por goteo o aspersión).

José Cavero explica los cambios que se producen en los cultivos con el riego controlado:

– El cultivo que más se beneficia es el maíz, en el que se incrementan los rendimientos de forma considerable, se estabilizan las producciones y se ahorra fertilizante.

– En cereales de invierno, las ventajas de la modernización son las normales: eficiencia del riego y ahorro en abono.

– Y en alfalfa es donde las diferencias entre el riego por gravedad y el presurizado son menores, aunque aplicando el riego controlado se puede asegurar la nascencia de la planta y ahorrar en semilla.

19 de enero de 2023

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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