Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 11 de octubre de 2026

Modernizar el regadío para que el agricultor controle el riego y no a la inversa

La Comunidad de Regantes número V de Bardenas ha celebrado en Ejea de los Caballeros (Zaragoza) una jornada técnica sobre modernización de regadíos. Trabaja en el proyecto de modernizar seis mil hectáreas, para lo que se cuenta con ayudas públicas del sesenta por ciento (treinta y dos millones de euros) procedentes de los fondos europeos Next Generation.

El ingeniero agrónomo e investigador de la Estación Experimental de Aula Dei-CSIC, José Cavero, señala que “con el riego presurizado el agricultor puede controlar el cultivo; con el sistema de riego por gravedad, es el cultivo el que controla al agricultor”. Con esta frase resume los beneficios de la modernización del regadío.

El también ingeniero agrónomo e investigador en regadíos, perteneciente a la Estación Experimental Aula Dei-CSIC, Enrique Playán, explica que, según un estudio realizado hace casi dos décadas, la eficiencia del riego a manta en Bardenas es de una media del cincuenta por ciento, por lo que, ante la posible escasez de agua, modernizar es algo “que no tiene vuelta atrás”.

La ingeniera agrónoma e investigadora de Aula Dei-CSIC, Nery Zapata, añade que, por su experiencia, se puede modernizar el riego por gravedad renovando las acequias pero supone una importante inversión y el beneficio obtenido es menor que el que aporta la modernización en riego presurizado (por goteo o aspersión).

José Cavero explica los cambios que se producen en los cultivos con el riego controlado:

– El cultivo que más se beneficia es el maíz, en el que se incrementan los rendimientos de forma considerable, se estabilizan las producciones y se ahorra fertilizante.

– En cereales de invierno, las ventajas de la modernización son las normales: eficiencia del riego y ahorro en abono.

– Y en alfalfa es donde las diferencias entre el riego por gravedad y el presurizado son menores, aunque aplicando el riego controlado se puede asegurar la nascencia de la planta y ahorrar en semilla.

19 de enero de 2023

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
Ir a Arriba