Un estudio liderado por el IRTA de Cataluña ha abordado la reducción del uso de antibióticos en el sector porcino. Ha concluido que la mejor estrategia es “mejorar genéticamente la robustez y la resistencia a las enfermedades”. Se han estudiado 30 caracteres relacionados con parámetros de inmunidad en cerdos.
El IRTA indica que “incluir caracteres relacionados con la salud, o marcadores genéticos funcionalmente asociados, en los actuales esquemas de selección porcina contribuiría a producir animales más robustos y resistentes a enfermedades”.
El estudio ha sido realizado por un equipo de investigadores del IRTA en colaboración con la empresa Selección Batallé. Han estudiado el determinismo genético y las regiones genómicas asociadas a la inmunocompetencia global y la salud en una población de cerdos Duroc.
El citado instituto catalán señala que “los caracteres relativos a la salud han sido tradicionalmente relegados a una segunda posición en los programas de selección y mejora genética porcina”, añadiendo que “adquieren una importancia cada vez mayor ante los nuevos retos de la producción animal”.
El IRTA apunta igualmente que “el elevado incremento de resistencias a antibióticos y las demandas de los consumidores de productos nutritivos y sanos obtenidos en sistemas de producción más sostenibles hacen necesario orientar los esquemas de selección a tener poblaciones porcinas más robustas y resilientes”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.










