La apicultora María Cruz es protagonista de la serie de entrevistas que el Gobierno de Aragón realiza en el marco del Programa de Desarrollo Rural (PDR). Viven en Yéqueda (Huesca), se acogió al Programa de Incorporación de Jóvenes, y su miel se vende bajo la marca OZ Miel Artesanal del Pirineo.
Incide en que “la apicultura es una actividad ganadera, en la que hay que cuidar a los animales y darles lo que necesitan; si sólo colocas colmenas en el monte y al cabo de unos meses regresas con el objetivo de cosechar… no podrás vivir de esto”.
María Cruz habla de la calidad de la miel, que “depende en gran medida del lugar en el que se sitúan las colmenas”. Dice que las suyas “se encuentran a lo largo de toda la Sierra de Guara, haciendo trashumancia en verano a los valles del Pirineo”. Añade que “la calidad de la miel española y aragonesa es en general excelente”.
Hace referencia igualmente a la venta on line, habiendo acelerado la pandemia el salto hacia este tipo de comercio. Y muestra su preocupación hacia el principal problema al que se enfrenta la apicultura: El cambio climático.
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La prolificidad ovina media en Oviaragón se sitúa en 1,40 corderos por parto, con cientos de ovejas que alcanzan la cifra de 2,16
Se ha presentado el treinta y dos catálogo de reproductores de UPRA —raza ovina rasa aragonesa—. El trabajo de los ganaderos y equipo veterinario de Oviaragón, junto con el de las entidades colaboradoras, ha propiciado que se haya alcanzado “una prolificidad fenotípica media de 1,40 corderos por parto”. Cuando comenzó la labor de mejora había una media de 1,28.
En la actualidad y según indica Oviaragón, las quinientas mejores ovejas del programa de selección cuentan con una prolificidad de 2,16 corderos. Se han realizado más de ciento setenta mil inseminaciones desde el inicio del programa de mejora en 1994.
María Ángeles Jiménez, del Departamento de Mejora Genética Animal del INIA-CSIC, hace hincapié en “la necesidad de seguir inseminando en los rebaños para mantener una población conectada que dé alta fiabilidad para seguir eligiendo los mejores reproductores para el conjunto del programa”. Dice: “La ganadería con una buena mejora hoy, si deja de inseminar, en poco tiempo va a empezar a observar que esta mejora retrocede”.
Oviaragón hace una reflexión final: “En estos tiempos, que son tan buenos de precios en el mercado del cordero, contar con las herramientas que proporciona la selección realizada en la rasa nos puede permitir —y está en manos de nuestros ganaderos, con el acompañamiento de nuestros técnicos y de los centros especializados— conseguir explotaciones más sostenibles, donde la continuidad y el relevo generacional sean más fáciles”.












