Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 5 de febrero de 2023

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Los regantes creen que con dos contratos al año sus costes eléctricos se reducirían en al menos un 20 por ciento

Es la estimación que ha realizado la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore). Dice que este colectivo podría ahorrar al menos un 20 por ciento en sus costes eléctricos si pudieran firmar dos contratos al año. Pide por ello el desarrollo normativo correspondiente.

Fenacore recuerda que ésta es una de sus reivindicaciones históricas. Lleva insistiendo en ello durante más de diez años.

Lo que pretende el colectivo regante es “poder firmar un contrato de temporada para los meses de máximo consumo y otro (con una potencia mínima) para el resto del año, con el que simplemente mantener los equipos”.

Los regantes sostienen que “el abaratamiento de los costes serviría para avanzar en la modernización del casi millón de hectáreas de regadío aún pendiente, lo que a su vez se traduciría en un importante ahorro en el consumo de agua, tras haberlo reducido en un 16 por ciento en la última década”.

Fenacore lamenta que, “desde que se suprimieron las tarifas especiales de regadío, el recibo eléctrico ha subido más de un 120 por ciento, principalmente debido a los costes fijos, puesto que el término de potencia se ha incrementado en más de un 1.100 por ciento”.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “los regantes somos el segundo consumidor de energía, después de ADIF (de ahí que el encarecimiento lastre la competitividad del sector); frente a ello también habría que fomentar la energía distribuida en las zonas regables para autoconsumo, impulsar la producción de renovables, y permitir pagar en función de la potencia real registrada y no de la teóricamente contratada, ya que así se evitaría pagar todo el año aunque no se riegue”.

22 de diciembre de 2020

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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