Es lo que apunta la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA). Dice que el sector inicia una nueva campaña que se prevé muy complicada, especialmente lastrada por la sequía y las malas previsiones en las zonas de regadío, así como por la baja producción estimada en los secanos. El sector ve con gran pesimismo esta nueva campaña e incluso alguna industria puede que tenga que parar la actividad, por la poca disposición de agua en algunas cuencas. La Asociación hace un llamamiento a las autoridades para ayudar a paliar los problemas del sector de los forrajes deshidratados. Se estima una bajada de producción cercana al cincuenta por ciento, lo que pondrá en jaque la viabilidad de las industrias deshidratadoras, así como parte de los cuatro mil puestos de trabajo que el sector deshidratador español genera en el ámbito rural.
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El proyecto LAIKcA, liderado por el CITA de Aragón, ha estudiado cómo conocer mejor las necesidades hídricas de los cultivos y planificar el regadío
El CITA de Aragón ha liderado el proyecto LAIKcA, cuyo objetivo ha sido “mejorar la estimación de las necesidades hídricas de los cultivos y la planificación del regadío en grandes extensiones de cultivo, y todo ello en un contexto de cambio climático”. Se han obtenido “los primeros resultados y se ha desarrollado una metodología orientada a la citada mejora”. La investigación se ha desarrollado en dos grandes zonas regables del valle medio del Ebro: el sistema del Canal de Monegros y el Fielato de Zaidín, que suman cincuenta y tres comunidades de regantes. El CITA de Aragón incide en que “la evolución del clima, la introducción de nuevas variedades, los cambios en las fechas de siembra y recolección, y la transformación de los modelos productivos hacen necesario revisar los parámetros de riego para adaptarlos a la situación agroclimática y de mercado actual”.













