Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

martes, 28 de junio de 2022

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El proyecto LIFE Resilience ha celebrado una jornada técnica on line, en la que han participado más de 150 personas. Han conocido las mejores prácticas y tecnologías disponibles para alcanzar la sostenibilidad de los cultivos. También se ha indicado que la mejora genética es esencial para prevenir la Xylella fastidiosa.

El título de la jornada ha sido “LIFE Resilience: Mejores prácticas sostenibles”. Hay que recordar que este proyecto europeo tiene como principal objetivo la prevención de la Xylella fastidiosa en explotaciones de alta densidad tanto de olivar como de almendro.

La directora de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes (ETSIAM) de la Universidad de Córdoba (UCO), Rosa Gallardo, fue la encargada de inaugurar la jornada y comentó que “los retos actuales de la agricultura serán alcanzados con una cultura de innovación colaborativa”.

La jornada continuó con la participación de Luis Rallo, catedrático y profesor emérito de la UCO, que destacó “la mejora genética como medida clave de prevención de la Xylella, y los avances que se están realizando en esta línea, tanto en Italia y España, para obtener variedades tolerantes a la bacteria”.

Seguidamente, Jesús Gil, catedrático del área de Ingeniería Agroforestal de la UCO, presentó las técnicas de innovación en la aplicación óptima de fitosanitarios considerando las fuertes restricciones que las normativas actuales marcan: “Son muchos los esfuerzos que se están realizando en la maquinaria agrícola para una dosificación adecuada y óptima”.

A continuación, el director ejecutivo de la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV), Óscar Veroz, comentó las virtudes de las cubiertas vegetales, un punto fundamental en el proyecto LIFE Resilience, lo que ha generado importantes sinergias con el proyecto en el que él participa (LIFE Agromitiga).

Explica que “las cubiertas permiten una agricultura sostenible con beneficios como frenar la degradación del suelo; e incrementar la materia orgánica, fertilidad, calidad y disponibilidad de agua, y la biodiversidad de la finca, entre otras; además de contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Para finalizar, Jorge Blanco, responsable del Área de I+D de Greenfield Technologies, remarcó la importancia de mejorar la eficiencia del suelo, mostrando algunas de las tecnologías disponibles para ello.

Explica que “en LIFE Resilience estamos aplicando estas herramientas para crear un modelo de buenas prácticas, donde vamos a ser más eficientes en el uso de los recursos y podremos monitorizar, mediante puntos georreferenciados estratégicamente seleccionados, dónde actuar y el impacto que nuestras medidas tendrán en cada finca en cuanto a salud de la planta, suelo e incluso en la población de insectos”.

El proyecto LIFE Resilience, en el que participan 9 socios de España, Italia y Portugal, empezó sus andaduras en 2018 y se extenderá hasta 2022, trabajando con ensayos en las fincas demostrativas disponibles en los tres países.

13 de mayo de 2020

Otras noticias

Un robot móvil recolectará y aprovechará la fruta caída al suelo

Es el proyecto que se denomina FOODCOLLECT, en el que trabaja el centro tecnológico AINIA, de Valencia. Esta iniciativa tecnológica pretende “reducir el desperdicio alimentario y mejorar el rendimiento e inversión de los cultivos”. El citado centro indica que “casi treinta millones de toneladas de fruta son desperdiciadas anualmente en la producción primaria en Europa”. Está desarrollando “una plataforma robótica móvil capaz de recolectar fruta del suelo para aprovecharla, reduciendo así el desperdicio alimentario y mejorando el rendimiento e inversión de los cultivos agrícolas, y apostando por la sostenibilidad”. El proyecto FOODCOLLECT se concreta en la creación de un robot recolector que incorpora tres principales innovaciones: navegación autónoma, gracias a una plataforma robótica móvil; un brazo para la recolección; y un sistema avanzado de visión para la detección y localización de la fruta. Este proyecto de investigación se dirige en un inicio a la recogida de naranjas y caquis caídos del árbol. De cara al futuro se pretende que esta tecnología se extienda a cualquier fruta susceptible de ser recolectada del suelo agrícola.

28 de junio de 2022 |
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