Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 5 de febrero de 2023

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LIFE ClimAgri propone un decálogo de buenas prácticas agrícolas para luchar contra la erosión y el cambio climático

El proyecto LIFE ClimAgri (actualmente LIFE Agromitiga) propone un decálogo de buenas prácticas agrícolas para luchar contra la erosión del suelo y el cambio climático, y todo ello sin perder rentabilidad económica en las explotaciones. Incluso se apunta que estas medidas entran dentro de la filosofía de los eco-esquemas de la nueva Política Agraria Común (PAC).

Este proyecto europeo, con participación de la Universidad de Córdoba, se ha centrado en los cultivos extensivos de regadío. Han trabajado en él los investigadores Emilio Jesús González, Jesús Gil Ribes y Francisco Márquez.

ClimAgri establece como prácticas beneficiosas las siguientes:

– Uso de cubierta vegetal permanente de los suelos.

– Mínima alteración del suelo.

– Rotación de cultivos.

– Optimización en el uso de agroquímicos y su adecuado manejo.

– Uso de tecnologías avanzadas.

– Implantación de estrategias de riego deficitario.

– Consideración conjunta de prácticas agronómicas, técnicas y económicas en el riego.

– Siembra de las lindes.

– Creación de estructuras de retención o zonas tampón para evitar las escorrentías.

– Medidas para fomentar la biodiversidad.

Los investigadores del proyecto LIFE ClimAgri señalan que “la protección del suelo es fundamental para luchar contra el cambio climático”.

Indican que “cuando estamos luchando contra el cambio climático en la agricultura lo hacemos con cubiertas vegetales en los cultivos leñosos, y con siembra directa en cultivos extensivos; son medidas para proteger el suelo, reduciendo la erosión en más de un 90 por ciento y también las escorrentías”.

Añaden que “la práctica de protección del suelo de no labrar permite reducir las emisiones, secuestrar carbono, y aumentar la materia orgánica del suelo y su fertilidad”.

Y concluyen que “este nuevo paradigma agrícola pasa por convencer a los agricultores de que asuman las nuevas prácticas sin que eso suponga una merma de la rentabilidad económica; por eso, la investigación se centra en generar nuevos modelos que consigan reducir los insumos, es decir, los costes de producción”.

6 de mayo de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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