La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA) señala que las ventas de este producto en el exterior recuperan su fortaleza. Así lo afirma a tenor de los datos de la campaña 2024-2025: las exportaciones de forrajes deshidratados españoles se situaron cerca de las novecientas mil toneladas, es decir, un cuarenta y siete por ciento por encima de la campaña anterior.
AEFA apunta que la demanda en países de Oriente Próximo y del Lejano Oriente se ha recuperado. Añade que la alfalfa española es esencial para la alimentación del ganado en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, China, Jordania y Corea del Sur. Además, Marruecos ha incrementado notablemente las importaciones de forrajes desde España.
AEFA también indica que, a pesar de la mejoría de las cifras, el sector se enfrenta a desafíos como la competencia de países como Estados Unidos, Egipto, Sudáfrica, Sudán o Rumanía; la volatilidad de costes; y la evolución de la guerra arancelaria entre países.
Luis Machín, director de AEFA, destaca que “España sigue siendo un referente en forrajes deshidratados gracias a la profesionalización del sector y la adaptación a las necesidades globales; confiamos en mantener esta tendencia en los próximos años con el apoyo de políticas que favorezcan la competitividad”.
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Los arbustos colindantes y la sequía potencian el impacto de la Xylella fastidiosa cuando afecta a campos de almendros
DIARIO DEL CAMPO
La Universidad de Córdoba ha llevado a cabo un estudio sobre almendros y el impacto que tiene la Xylella fastidiosa sobre este cultivo. La conclusión principal habla de “potenciación de los efectos de esta enfermedad cuando llega a un campo en el que los almendros tienen arbustos colindantes y se da una situación de sequía”.
Estamos hablando de una bacteria que se transmite a través de insectos y que acaba secando el árbol afectado. Apareció en España por primera vez en 2016; aunque se relaciona más con el olivo, también causa grandes pérdidas en el cultivo del almendro. Desde 2017 hay una alta incidencia en campos de la zona de Alicante, donde genera grandes pérdidas económicas por disminuir las cosechas y acabar con los árboles.
Un equipo de investigación, con Ricardo Hernández al frente, ha analizado cómo controlar la enfermedad desde la óptica del paisaje vegetal y con riegos de apoyo:
– Se ha observado que “una mayor presencia de especies de arbustos, que pueden actuar como reservorios del patógeno (jara, aulaga y carrasquilla), se relaciona con un impacto más elevado de la infección en los almendros”.
– Respecto al estrés hídrico, “es el factor más relevante en el aumento del impacto de la enfermedad; la temperatura y la falta de agua condiciona la severidad de la infección tanto en los almendros como en los matorrales adyacentes”.
El estudio concluye que “los esfuerzos de gestión y vigilancia deben priorizar los campos ubicados en entornos de alto riesgo, en particular aquellos integrados en paisajes fragmentados y propensos a la sequía, con una alta cobertura de arbustos que hospedan al patógeno”.
Y añade: “El control selectivo de los matorrales y los riegos de apoyo frente a la sequía podrían ser estrategias para ayudar al control de la Xylella fastidiosa”.











