Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 27 de noviembre de 2021

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Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 27 de noviembre de 2021

Es la principal conclusión a la que han llegado investigadores de la Universidad de Córdoba en el marco del proyecto europeo Diverfarming. Han estudiado los cambios en el contenido de carbono orgánico en el suelo a corto, medio y largo plazo, comparando manejo convencional, no laboreo y cubiertas vegetales.

Los investigadores han sido: Luis Parras, Beatriz Lozano, Jesús Aguilera y Manuel González. Su investigación se ha centrado en un olivar centenario de secano del Mediterráneo, concretamente en la campiña de Jaén; han evaluado el grado de degradación y han identificado las mejores prácticas para obtener un uso sostenible del suelo.

MANEJO CONVENCIONAL

Se ha aplicado el manejo convencional en una parcela desde el 2003 hasta el 2017, donde han observado la evolución de la calidad a medio y largo plazo.

Luis Parras señala que “aquí encontramos muy poca variación, porque el problema de los suelos mediterráneos es que la cantidad de carbono que tienen es muy baja debido a su climatología”.

NO LABOREO

Se ha estudiado el mismo periodo de catorce años en parcelas donde se había aplicado el no laboreo, usando herbicidas para el control de hierba; se ha observado que la superficie había perdido calidad (aunque sí pudieron observar un incremento de esa calidad de abajo hacia arriba).

Luis Parras dice que esto último es “algo bueno porque significa que el carbono se estabiliza en profundidad y, con ello, conseguimos eliminar carbono de la atmósfera y que no se vuelva a escapar, a diferencia de si estuviera en superficie”.

Manejo convencional y no laboreo han sido las prácticas que tradicionalmente más se han empleado en el olivar.

CUBIERTAS VEGETALES

El resultado ha sido positivo al comprobar que, en apenas dos años, se ha empezado a notar una ligera mejora en la tendencia de calidad del suelo. La introducción de cubiertas vegetales se ha implementado entre 2017 y 2019, y se ha observado un cambio significativo que ofrece expectativas de cara al futuro.

Luis Parras afirma que “es algo importante porque, si a corto plazo empieza a verse ya una ligera mejora, quiere decirse que, si se mantiene en el tiempo, podría llegar a ser mucho más importante”.

Este aumento de la calidad ha sido posible gracias a que “la cubierta vegetal ha permitido que el carbono de la superficie se vaya desplazando hacia abajo”, que es lo que busca el grupo de investigación, ya que “el que queda en superficie, como ocurre con el manejo convencional, es fácilmente arrastrado por lluvias torrenciales y dañado por las altas temperaturas propias de la zona estudiada”.

Como conclusión, “si la comunidad agrícola usa manejos que son capaces de secuestrar el carbono en las capas más profundas del suelo se garantiza que éste perdure ahí en el tiempo, evitando gases de efecto invernadero en la atmósfera”.

26 de abril de 2021

Otras noticias

Nace la marca Trufa Negra d’Aragón

Se ha constituido la federación de asociaciones vinculadas con la trufa negra (Tuber melanosporum) de Aragón y ha presentado la marca conjunta Trufa Negra d’Aragón. Es el resultado de la unión de la Asociación de Recolectores y Cultivadores de Trufa de Aragón (Huesca), Asociación de Jóvenes Truficultores de Teruel y Asociación de Truficultores y Recolectores de Trufa Negra de las comarcas de Zaragoza. El objetivo que persiguen la nueva federación y la nueva marca conjunta es “potenciar la imagen, de tal manera que quien adquiera Trufa Negra d’Aragón lo haga sabiendo que está comprando un producto de calidad contrastada”.

Se cuenta con el respaldo de entidades como el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) de Aragón y como el Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura (CIET), ubicado en Graus (Huesca).

Se ha presentado un informe sobre el sector de la trufa en Aragón:

Aragón se consolida como una de las mayores zonas productoras de trufa del mundo. La truficultura es una actividad que se encuentra en pleno proceso de desarrollo en este territorio, con un crecimiento aproximado de quinientas hectáreas anuales y con una superficie de diez mil kilómetros cuadrados aptos para el desarrollo de la trufa negra. El cuarenta y cuatro por ciento de los viveros de planta micorrizada de España se encuentra en Aragón, y suponen cerca del setenta y cinco por ciento del total de la producción anual del país, con alrededor de trescientos cincuenta mil plantones. El once por ciento del total mundial de las plantaciones productoras de trufa negra se encuentran en Aragón y se estima que el cincuenta por ciento de la producción global de estos hongos es aragonés”.

26 de noviembre de 2021 |
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