Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 6 de febrero de 2023

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Las cubiertas vegetales mejoran la calidad del suelo a corto plazo

Es la principal conclusión a la que han llegado investigadores de la Universidad de Córdoba en el marco del proyecto europeo Diverfarming. Han estudiado los cambios en el contenido de carbono orgánico en el suelo a corto, medio y largo plazo, comparando manejo convencional, no laboreo y cubiertas vegetales.

Los investigadores han sido: Luis Parras, Beatriz Lozano, Jesús Aguilera y Manuel González. Su investigación se ha centrado en un olivar centenario de secano del Mediterráneo, concretamente en la campiña de Jaén; han evaluado el grado de degradación y han identificado las mejores prácticas para obtener un uso sostenible del suelo.

MANEJO CONVENCIONAL

Se ha aplicado el manejo convencional en una parcela desde el 2003 hasta el 2017, donde han observado la evolución de la calidad a medio y largo plazo.

Luis Parras señala que “aquí encontramos muy poca variación, porque el problema de los suelos mediterráneos es que la cantidad de carbono que tienen es muy baja debido a su climatología”.

NO LABOREO

Se ha estudiado el mismo periodo de catorce años en parcelas donde se había aplicado el no laboreo, usando herbicidas para el control de hierba; se ha observado que la superficie había perdido calidad (aunque sí pudieron observar un incremento de esa calidad de abajo hacia arriba).

Luis Parras dice que esto último es “algo bueno porque significa que el carbono se estabiliza en profundidad y, con ello, conseguimos eliminar carbono de la atmósfera y que no se vuelva a escapar, a diferencia de si estuviera en superficie”.

Manejo convencional y no laboreo han sido las prácticas que tradicionalmente más se han empleado en el olivar.

CUBIERTAS VEGETALES

El resultado ha sido positivo al comprobar que, en apenas dos años, se ha empezado a notar una ligera mejora en la tendencia de calidad del suelo. La introducción de cubiertas vegetales se ha implementado entre 2017 y 2019, y se ha observado un cambio significativo que ofrece expectativas de cara al futuro.

Luis Parras afirma que “es algo importante porque, si a corto plazo empieza a verse ya una ligera mejora, quiere decirse que, si se mantiene en el tiempo, podría llegar a ser mucho más importante”.

Este aumento de la calidad ha sido posible gracias a que “la cubierta vegetal ha permitido que el carbono de la superficie se vaya desplazando hacia abajo”, que es lo que busca el grupo de investigación, ya que “el que queda en superficie, como ocurre con el manejo convencional, es fácilmente arrastrado por lluvias torrenciales y dañado por las altas temperaturas propias de la zona estudiada”.

Como conclusión, “si la comunidad agrícola usa manejos que son capaces de secuestrar el carbono en las capas más profundas del suelo se garantiza que éste perdure ahí en el tiempo, evitando gases de efecto invernadero en la atmósfera”.

26 de abril de 2021

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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