El sector del porcino español vive con la incertidumbre de cuándo se volverá a abrir la hostelería y de cómo se comportarán las exportaciones. De momento, lo que está claro es que el consumo en los hogares españoles no es suficiente para dar salida a la oferta de género.
El cierre de la hostelería, en el actual Estado de Alarma provocado por la crisis sanitaria del coronavirus, ha propiciado una reducción significativa en la demanda de carne de cerdo.
A ello se suma que las exportaciones no tiran del sector, si bien hay buenas expectativas en cuanto a ventas en China y también en Japón y Corea del Sur. El problema lo encontramos en el nivel competitivo de precios que presentan las producciones estadounidenses.
La actividad industrial porcina en España se ha visto ralentizada por las medidas de seguridad en torno al coronavirus y por la cantidad de festivos en el calendario (Semana Santa días atrás y San Jorge próximamente en Aragón y en Castilla y León).
Desde la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC) se ha lanzado el mensaje del esfuerzo que están realizando las empresas en materia de bioseguridad y en los turnos de trabajo; también en el ámbito de control de la seguridad alimentaria.
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Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.












