La variedad tempranillo se ha convertido en la variedad de uva de vinificación más plantada en España, con 202.917 hectáreas, y desbanca por primera vez a la airén, según refleja el informe sobre las autorizaciones concedidas en 2021 y el potencial de producción vitícola a 31 de julio de 2021, publicado por el Ministerio de Agricultura. Este potencial (viñedo existente y derechos y autorizaciones sin ejercer) sumaba en total 981.120 hectáreas, un 0,8 por ciento menos que en la misma fecha de la campaña anterior. La superficie plantada de viñedo alcanzaba las 945.578 hectáreas, un 0,1 por ciento más que el 31 de julio de 2020. En 2021 se concedieron autorizaciones para 945 hectáreas de nuevas plantaciones, 15.363 hectáreas para replantación y 1.826 hectáreas como conversión de derechos de replantación.
El informe recoge información de caracterización del sector:
– El número de explotaciones (550.429) continúa en descenso, mientras que la superficie media por explotación se incrementa.
– El 69 por ciento de las explotaciones tiene menos de media hectárea. Pese a ser las más numerosas, este tipo de explotaciones suman en conjunto el 6 por ciento de la superficie de viñedo. Por el contrario, un 4 por ciento del número de explotaciones cuenta con más de 10 hectáreas pero en ellas se suma el 59 por ciento de la superficie de viñedo.
– Al igual que en las dos campañas anteriores, el 52 por ciento de la superficie de uva de vinificación plantada lo es de variedades tintas, y el 48 por ciento de blancas.
– La variedad airén, que hasta el año anterior era la predominante, desciende en su superficie plantada, que se sitúa en 200.084 hectáreas. La superficie plantada de tempranillo y airén destaca muy por encima de las demás variedades, y suman entre ambas más del 41 por ciento del total.
– Las variedades que más se han plantado desde el año 2000 han sido tempranillo y garnacha tintorera, seguidas de verdejo y syrah. Por el contrario, airén, bobal y monastrell son las que más han disminuido.
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X FNDR: “La agricultura debe aprovechar la revolución tecnológica que está viviendo pero precisará de profesionales formados y con capacidades”
“La tecnología, en forma de inteligencia artificial y robótica, se presenta como una herramienta y una oportunidad para el agro y el medio rural; no obstante, va a precisar de profesionales formados y con capacidades”. De ello se habló en el X Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebrado en Zaragoza hace algunas semanas, en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA).
La cuarta mesa técnica llevó por título “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural”. Fue coordinada por Javier García Ramos, catedrático de la Escuela Politécnica Superior de Huesca. Participaron Gonzalo Martín, Chief Product & Strategy Officer de Hispatec Agrointeligencia; Fernando Cuervo, director general de KUHN Ibérica; y Constantino Valero, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.
La carta de presentación del X Foro Nacional de Desarrollo Rural apuntaba que “los nuevos técnicos están llamados a acompañar a quienes tomen las riendas de una explotación agraria”, y citaba la innovación, mecanización avanzada y digitalización como “los pilares de una agricultura más eficiente y sostenible, capaz de responder a los retos del presente sin comprometer las necesidades del futuro”.
En cuanto a la inteligencia artificial, Constantino Valero reconoció “la existencia de una burbuja, generada por parte del consumidor y del mundo académico, con muy numerosos eventos vinculados a esta tecnología”.
Gonzalo Martín incidió en eso, en que “se está magnificando todo lo relacionado con la inteligencia artificial” y en que “será una tecnología más: primero se ha de asentar y, luego, ya se verá qué valor añadido aporta”. Añadió que “sí es cierto que la generativa sí podrá tener recorrido en el sector agrario”.
Respecto a los datos, apuntó que “las máquinas pueden tomarlos de forma masiva; el nivel siguiente será el de su interpretación, para lo que es preciso que entre en juego la formación”. Indicó que “el ser humano siempre vencerá a la inteligencia artificial pero, para que ello ocurra, debe haber un soporte de información suficiente y una interpretación oportuna; por tanto, es necesario tener capacidades profesionales”.
Fernando Cuervo se detuvo en el campo de la robótica. A él le gusta hablar más de máquinas inteligentes que de robots. Dijo que “no podemos caer en decir que la robótica sustituirá a la mano de obra; sí pasará eso en casos de baja cualificación pero se precisará de un elevado grado de automatización y se necesitará personal muy especializado”.
Concluyó que “la tecnología ha de permitir afrontar la complejidad creciente de las explotaciones agrarias, a las que se exige más productividad y rendimiento, y ello de forma eficiente y sostenible”. Añadió que “todo lo tecnológico debe servir para que el trabajo del agricultor y del ganadero sea más sencillo”.
En esta mesa técnica de debate sobre “Agenda tecnológica, nuevos técnicos y nuevas tecnologías en el medio rural” se emplazó a la próxima edición de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), la de 2028, para ver qué ofrecen las empresas en inteligencia artificial y robótica.
Como conclusión y atendiendo a la reflexión realizada por Jesús Betrán, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco, “la agricultura vive una gran revolución tecnológica que puede mejorar la capacidad productiva y facilitar la vida en el medio rural; sin embargo, está creando importantes demandas formativas y de capacidades en los profesionales”.











