Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

domingo, 5 de febrero de 2023

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La Red Arax incide en la importancia que va a tener el cultivo del garbanzo en extensivo en Aragón

La Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas (Red Arax) presenta un primer dossier sobre el cultivo del garbanzo en extensivo en Aragón. Se han evaluado seis variedades de garbanzo que ya estaban en el mercado y 15 semillas autóctonas (custodiadas en el Banco de Germoplasma del CITA de Aragón).

Los ensayos agronómicos se realizaban entre diciembre de 2019 y julio de 2020 en dos parcelas de las Cooperativas San Licer, de Zuera; y San José, de Sádaba.

Eva Insa, técnico de campo de la Red Arax a través del Parque Científico Tecnológico Aula Dei, señala que “con este estudio hemos querido entender, en primer lugar, cómo se pueden comportar y adaptar a los suelos aragoneses seis variedades de semillas comerciales de garbanzos que ya están en el mercado, porque, aunque se han testado en otras zonas climáticas de la Península Ibérica, nunca se habían estudiado en las condiciones agronómicas que ofrecen nuestros secanos y regadíos”.

Las variedades comerciales han sido proporcionadas por AGROSA, AGROVEGETAL, NEXO-ISEA e ITACyL, y se repartieron entre los campos de las Cooperativas de Zuera y Sádaba con un sistema de cuatro repeticiones por ensayo, analizándose un total de 108 muestras entre las siembras de otoño (noviembre-diciembre) y primavera (febrero) en secano y regadío.

Eva Insa remarca que “estamos muy satisfechos con la media productiva de 1.240 kilos por hectárea alcanzada en la siembra de primavera en el secano de Zuera (puede ser un cultivo muy interesante en los sistemas de rotación que aplican tanto las cooperativas como los agricultores; en la parcela de Sádaba las seis variedades comerciales ofrecieron un rendimiento medio superior a los 1.000 kilos por hectárea”.

En regadío, además de testar las variedades comerciales, se evaluaron 15 variedades de semillas custodiadas en el Banco de Germoplasma del CITA de Aragón.

Su responsable, Cristina Mallor, destaca que “en este caso el trabajo desarrollado en las parcelas de regadío de Zuera y Sádaba ha sido mucho más exhaustivo que en los ensayos comerciales en secano, porque aquí hemos contado una a una el número de vainas por planta, el peso y las dimensiones de los granos, la proporción de piel en el grano, y la capacidad de absorción del agua”.

Eva Insa añade que “hemos estudiado otros parámetros agronómicos como el porte de la planta, la altura de los primeros pisos de vainas para favorecer la mecanización de la cosecha, el escalonamiento y la fecha de floración, el ciclo del cultivo, y la precocidad en el secado de la planta y grano de cada una de las 15 variedades autóctonas”.

A partir de estos parámetros se ha seleccionado la semilla que mayor calidad y mejor comportamiento en campo ha tenido para multiplicarla en los ensayos de la campaña 2020-2021 y seguir trabajando con ella.

Cristina Mallor señala que “es una variedad procedente del municipio de La Portellada, en la provincia de Teruel; para nosotros es muy importante testar la adaptación del material vegetal que guardamos en el CITA”.

Todo este estudio se ha complementado desde el Área de Laboratorios de Análisis y Asistencia Tecnológica del CITA. Su responsable, Gloria Estopañán, dice que “se ha buscado conocer la composición nutricional de las muestras de garbanzos, en concreto su contenido en agua, minerales, lípidos y sobre todo la proteína destacable en las legumbres”.

Las dos cooperativas agrarias citadas (de Zuera y Sádaba) van a seguir con el cultivo del garbanzo en esta nueva campaña. Blanca Ramia, técnico de campo de la Cooperativa San José, explica que “tenemos que consolidar el estudio sobre las variedades ya testadas, e ir cribando las semillas que peor comportamiento en campo han tenido; en Sádaba ya se cultivaron garbanzos décadas atrás y pensamos que al ser una leguminosa aportará nitrógeno en los campos y ayudará a mejorar las tierras, en un sistema de rotación de cultivos muy interesante para el productor”.

La Red Arax concluye que “en todo Aragón se cultivaron la pasada campaña cerca de 200 hectáreas de garbanzo repartidas fundamentalmente entre Lierta y el Campo de Belchite; España importa el 75 por ciento de los garbanzos que consume y es un cultivo que va a permitir cumplir con los objetivos europeos de avanzar en el horizonte 2030 hacia una agricultura más verde, sostenible y orientada al consumidor final, según la estrategia comunitaria De la Granja a la Mesa”.

7 de diciembre de 2020

Otras noticias

La superficie de cultivo en España se mantiene estable por encima de los 16,8 millones de hectáreas

La superficie de cultivo en España se mantuvo estable en 2022, con un total de 16.830.738 hectáreas, apenas un 0,42 por ciento menos que en el año anterior, según los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo de España (Esyrce), publicada por el Ministerio de Agricultura. Se observa un incremento de las superficies de girasol, colza y, en menor medida, cultivos leñosos, excepto viñedo y olivar.

La superficie dedicada a tierras de cultivo presenta un ligero descenso. En 2022 se situó en 16.830.738 hectáreas. Del total de esta superficie, 11.309.264 hectáreas corresponden a tierra arable (cultivos herbáceos y barbechos), 5.375.463 a cultivos leñosos y 146.011 a otras tierras de cultivo.

En el grupo de los cereales en general, se produce un descenso en su conjunto del 3,64 por ciento. Salvo el trigo, desciende la superficie de todos los cereales de invierno. Arroz y maíz presentan la menor superficie de los últimos dieciocho años, como consecuencia, probablemente, de la situación provocada por la sequía sufrida en la campaña. El sorgo, a pesar del fuerte incremento porcentual, no llega a las tres mil hectáreas de aumento en valor absoluto.

Las leguminosas grano son, junto con los cultivos industriales y los tubérculos, el grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior.

Los cultivos industriales son el grupo de cultivo que más aumenta porcentualmente la superficie en 2022. Girasol y colza aumentan en más de doscientas mil hectáreas en su conjunto. Sin embargo, los cultivos de regadío muestran un fuerte descenso como consecuencia de la sequía sufrida.

En el grupo de las plantas forrajeras, la superficie total desciende un 0,87 por ciento, destacando la alfalfa, el maíz forrajero y otras con destino forrajero, entre las que se encuentran remolacha y nabo, coles y berzas, y otras plantas de escarda. Tan sólo la veza forrajera y otros cereales para forraje aumentan la superficie respecto al año anterior.

En el grupo de los cultivos leñosos es de destacar el progresivo aumento de prácticamente todas las especies del grupo, exceptuando viñedo, olivar y otros leñosos. Viñedo y olivar descienden muy levemente, arrastrados por el descenso de la uva para vinificación y aceituna para aceite.

Dentro de otros cultivos leñosos, el algarrobo muestra un mayor descenso porcentual. En su conjunto, los cultivos leñosos aumentan un 0,27 por ciento su superficie respecto al 2021 y destaca el incremento de los frutales no cítricos. Dentro de estos, el almendro y el pistacho son los que más crecen, seguidos, en menor medida, por melocotonero-nectarina y aguacate. Respecto a los frutales no cítricos, desciende el manzano, caqui, kiwi y mango, entre los subtropicales; y avellano en frutos secos. Dentro de los frutales cítricos aumentan naranjo y limonero.

3 de febrero de 2023 |
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