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lunes, 19 de enero de 2026

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La Red Arax incide en la importancia que va a tener el cultivo del garbanzo en extensivo en Aragón

La Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas (Red Arax) presenta un primer dossier sobre el cultivo del garbanzo en extensivo en Aragón. Se han evaluado seis variedades de garbanzo que ya estaban en el mercado y 15 semillas autóctonas (custodiadas en el Banco de Germoplasma del CITA de Aragón).

Los ensayos agronómicos se realizaban entre diciembre de 2019 y julio de 2020 en dos parcelas de las Cooperativas San Licer, de Zuera; y San José, de Sádaba.

Eva Insa, técnico de campo de la Red Arax a través del Parque Científico Tecnológico Aula Dei, señala que “con este estudio hemos querido entender, en primer lugar, cómo se pueden comportar y adaptar a los suelos aragoneses seis variedades de semillas comerciales de garbanzos que ya están en el mercado, porque, aunque se han testado en otras zonas climáticas de la Península Ibérica, nunca se habían estudiado en las condiciones agronómicas que ofrecen nuestros secanos y regadíos”.

Las variedades comerciales han sido proporcionadas por AGROSA, AGROVEGETAL, NEXO-ISEA e ITACyL, y se repartieron entre los campos de las Cooperativas de Zuera y Sádaba con un sistema de cuatro repeticiones por ensayo, analizándose un total de 108 muestras entre las siembras de otoño (noviembre-diciembre) y primavera (febrero) en secano y regadío.

Eva Insa remarca que “estamos muy satisfechos con la media productiva de 1.240 kilos por hectárea alcanzada en la siembra de primavera en el secano de Zuera (puede ser un cultivo muy interesante en los sistemas de rotación que aplican tanto las cooperativas como los agricultores; en la parcela de Sádaba las seis variedades comerciales ofrecieron un rendimiento medio superior a los 1.000 kilos por hectárea”.

En regadío, además de testar las variedades comerciales, se evaluaron 15 variedades de semillas custodiadas en el Banco de Germoplasma del CITA de Aragón.

Su responsable, Cristina Mallor, destaca que “en este caso el trabajo desarrollado en las parcelas de regadío de Zuera y Sádaba ha sido mucho más exhaustivo que en los ensayos comerciales en secano, porque aquí hemos contado una a una el número de vainas por planta, el peso y las dimensiones de los granos, la proporción de piel en el grano, y la capacidad de absorción del agua”.

Eva Insa añade que “hemos estudiado otros parámetros agronómicos como el porte de la planta, la altura de los primeros pisos de vainas para favorecer la mecanización de la cosecha, el escalonamiento y la fecha de floración, el ciclo del cultivo, y la precocidad en el secado de la planta y grano de cada una de las 15 variedades autóctonas”.

A partir de estos parámetros se ha seleccionado la semilla que mayor calidad y mejor comportamiento en campo ha tenido para multiplicarla en los ensayos de la campaña 2020-2021 y seguir trabajando con ella.

Cristina Mallor señala que “es una variedad procedente del municipio de La Portellada, en la provincia de Teruel; para nosotros es muy importante testar la adaptación del material vegetal que guardamos en el CITA”.

Todo este estudio se ha complementado desde el Área de Laboratorios de Análisis y Asistencia Tecnológica del CITA. Su responsable, Gloria Estopañán, dice que “se ha buscado conocer la composición nutricional de las muestras de garbanzos, en concreto su contenido en agua, minerales, lípidos y sobre todo la proteína destacable en las legumbres”.

Las dos cooperativas agrarias citadas (de Zuera y Sádaba) van a seguir con el cultivo del garbanzo en esta nueva campaña. Blanca Ramia, técnico de campo de la Cooperativa San José, explica que “tenemos que consolidar el estudio sobre las variedades ya testadas, e ir cribando las semillas que peor comportamiento en campo han tenido; en Sádaba ya se cultivaron garbanzos décadas atrás y pensamos que al ser una leguminosa aportará nitrógeno en los campos y ayudará a mejorar las tierras, en un sistema de rotación de cultivos muy interesante para el productor”.

La Red Arax concluye que “en todo Aragón se cultivaron la pasada campaña cerca de 200 hectáreas de garbanzo repartidas fundamentalmente entre Lierta y el Campo de Belchite; España importa el 75 por ciento de los garbanzos que consume y es un cultivo que va a permitir cumplir con los objetivos europeos de avanzar en el horizonte 2030 hacia una agricultura más verde, sostenible y orientada al consumidor final, según la estrategia comunitaria De la Granja a la Mesa”.

7 de diciembre de 2020

Otras noticias

Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”

La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.

Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.

Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.

Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.

José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.

Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.

Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.

Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.

Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.

Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.

16 de enero de 2026 |
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